Venezuela y Estados Unidos exploran reapertura de embajadas tras intervención

Los gobiernos de Venezuela y Estados Unidos anunciaron este viernes el inicio de un proceso exploratorio para evaluar la reapertura de sus embajadas y restablecer los vínculos diplomáticos, fracturados desde 2019. Este movimiento marca un giro estratégico en la geopolítica regional, ocurriendo en un contexto post-intervención y tras un cambio disruptivo en el liderazgo caraqueño.

El anuncio constituye un primer paso hacia la normalización de unas relaciones bilateralmente congeladas, y se produce a solo seis días de la operación militar estadounidense que resultó en la salida del poder de Nicolás Maduro y su posterior traslado a territorio norteamericano para enfrentar cargos judiciales.

Un deshielo calculado: evaluación técnica y logística

La ruptura diplomática, decretada por Maduro en febrero de 2019 tras el reconocimiento estadounidense a Juan Guaidó como presidente interino, mantuvo las sedes cerradas. Ahora, el nuevo escenario impulsa una reconfiguración. Una delegación de la administración Trump llegó a Caracas para realizar evaluaciones técnicas sobre el estado de la infraestructura diplomática.

En paralelo, el gobierno de la presidenta encargada Delcy Rodríguez confirmó que enviará una misión diplomática a Washington. Rodríguez, investida ante la Asamblea Nacional tras la sucesión constitucional, enfatizó que este “proceso exploratorio” busca abordar las consecuencias de lo que calificó como “agresión” y secuestro de los anteriores mandatarios, además de establecer una agenda de interés mutuo.

Venezuela enfrentará esta agresión por la vía diplomática, convencida de que la diplomacia bolivariana de paz es el camino legítimo”, señaló un comunicado oficial difundido por la televisora estatal, apelando al restablecimiento del derecho internacional.

Operativos en terreno y gestos de distensión

El Departamento de Estado estadounidense detalló que un equipo reducido, encabezado por el embajador interino John McNamara y perteneciente a la Unidad de Asuntos Venezolanos, ya se encuentra en Caracas para una evaluación preliminar. Su objetivo es analizar las condiciones para una potencial reanudación gradual de operaciones, sin que aún exista una decisión final sobre la reapertura.

Las autoridades venezolanas afirmaron que la embajada estadounidense en Caracas ha sido preservada, conforme a los protocolos del Acuerdo de Ginebra. Este anuncio bilateral coincidió con medidas de distensión interna, como la liberación anunciada de un grupo de detenidos, incluyendo a cinco ciudadanos españoles.

No obstante, organizaciones de la sociedad civil como el Foro Penal mantienen un registro de centenares de personas detenidas por razones políticas, una categoría que el Estado venezolano rechaza, atribuyendo las detenciones a cargos por conspiración.

Diplomacia en tiempo real y reacción global

El panorama se enmarca en un activo intercambio diplomático digital. La presidenta Rodríguez, a través de su canal de Telegram, informó de conversaciones con los mandatarios de Brasil, Colombia y España, subrayando la necesidad de cooperación basada en la soberanía y el diálogo. Agradeció especialmente el apoyo del presidente Lula da Silva durante lo que describió como los “momentos más críticos”.

Desde la esfera global, el pontífice León XIV hizo un llamado a priorizar el bien común y buscar soluciones políticas pacíficas para Venezuela, reflejando la atención internacional sobre este proceso de transición.

Mientras, el exmandatario Maduro enfrenta procedimientos judiciales en Nueva York por acusaciones de narcoterrorismo, declarándose inocente. Este complejo entramado de justicia, política exterior y diplomacia define un nuevo capítulo, donde la reapertura de embajadas se erige como el primer test tangible para una relación bilateral intentando resetearse en la era digital.

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