Cuando Matamoros se quedó en silencio…

Columna: Contraespejo

Por: Karla Pérez

 

H. Matamoros Tamaulipas a 24 de enero de 2026.- La madrugada del 23 de enero de 2026 Matamoros no durmió, un incendio en la maquiladora Spellman, activó a los cuerpos de auxilio, minutos después, la ciudad recibió la noticia que nadie quiere escuchar: Carlos Emanuel Hernández, de 18 años; Ángel Acuña, de 20; y Osvaldo Javier Cedillo, de 51, ya no regresarían a casa, tres vidas entregadas en el cumplimiento del deber, tres familias rotas para siempre.

Eran hijos, compañeros, amigos, jóvenes con sueños por delante y un hombre con una vida de experiencia, unidos por la misma vocación: ayudar, salieron como tantas otras veces, con la certeza de servir, sin imaginar que ese llamado sería el último,
Matamoros entendió el dolor como propio, en su despedida en una caravana, las sirenas abiertas no anunciaban prisa, anunciaban un hasta pronto.

La gente salió de sus casas, desconocidos de las tres familias lloraron, hubo un silencio que dolía, un nudo en la garganta que recorría las calles, el último pase de lista en las instalaciones de bomberos no fue un acto oficial; fue un momento de respeto profundo, de lágrimas contenidas, de agradecimiento sincero.

La coordinadora municipal de Protección Civil Dra Nancy Galarzaen medio de lagrimas fue la responsable de dar el último pase de lista con la presencia del alcalde Alberto Granados, suspendió su agenda, incluso un encuentro programado con la presidenta Claudia Sheinbaum en #Reynosa, él acompañó desde el primer momento a la familia y a su gente, no como autoridad distante, sino como parte de una ciudad que también estaba de luto, incluso pospuso el evento con el grupo musical Pesado que estaba programado para el 28 de enero, fecha en que se celebra el Bicentenario de Matamoros.

Hoy, el vacío es de tres familias que perdieron a sus hijos haciendo lo que más amaban: servir. No hay palabras que reparen esa ausencia, solo queda la memoria, el compromiso de no olvidar y la responsabilidad de cuidar a quienes siguen saliendo cada día para proteger a otros.

Matamoros no olvidará a Carlos Emanuel, Ángel y Osvaldo Javier. Sus sirenas quedaron grabadas en la ciudad y en el corazón de quienes aprendimos, esa madrugada, que el valor también duele.

Descansen en Paz

En el mundo que gira y gira, nada es lo que parece.

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