La noticia oficial dice que los Browns de Cleveland tienen nuevo entrenador en jefe. Todd Monken, de 59 años, firma como el décimo noveno técnico a tiempo completo de la franquicia. Pero aquí es donde la narrativa pública se desmorona y comienza la investigación.
¿Por qué contratar a un coordinador ofensivo que ya estuvo aquí en 2019, durante el desastroso año de Freddie Kitchens? Los documentos muestran que Monken fue parte del equipo que terminó 6-10. Ahora regresa para liderarlo todo.
Lo más intrigante no es su llegada, sino las salidas. La búsqueda del propietario Jimmy Haslam duró tres semanas y terminó con más candidatos retirándose que compitiendo. Eso dice más sobre el estado del equipo que cualquier comunicado de prensa.
“Estoy cansado de la narrativa de que somos una organización caótica,” declaró Haslam al despedir a Kevin Stefanski.
Pero los números gritan lo contrario: siete entrenadores en once años bajo su propiedad. Un récord combinado de 73-139-1. El segundo peor de toda la NFL. Eso no es narrativa, son hechos documentados.
Monken hereda un desastre ofensivo construido sobre la peor apuesta reciente de la liga: Deshaun Watson. El quarterback por el que Cleveland entregó cinco selecciones del draft -tres de primera ronda- ha sido un fantasma carísimo.
“Hicimos un gran intento y fallamos,” admitió Haslam sobre el intercambio de Watson en marzo pasado. “Tenemos que salir de ese agujero.”
Watson ha jugado solo 19 partidos en dos temporadas. Tiene más intercepciones (12) que victorias (9) como titular de los Browns. Su rehabilitación del tendón de Aquiles lo mantuvo fuera toda esta temporada, aunque practicó durante semanas sin ser activado.
Mientras tanto, el coordinador defensivo Jim Schwartz -arquitecto de una de las mejores defensas de la liga- podría marcharse después de ser pasado por alto para el puesto principal. Mantenerlo será el primer test real del liderazgo de Monken.
La verdadera revelación está en los patrones: Stefanski usó trece quarterbacks diferentes en cuatro años. Siete solo en las últimas dos temporadas. Esa rotación constante habla de decisiones erráticas desde arriba, no solo mala suerte.
Monken viene de construir una ofensiva récord en Baltimore, pero Cleveland no es Baltimore. Aquí encontrará expectativas infladas por contrataciones fallidas y una paciencia que se agota con cada temporada perdida.
Los Browns tienen las selecciones 6 y 24 en el próximo draft. Pero después de años de malas decisiones, la pregunta persiste: ¿importa quién escojan si la toma de decisiones sigue siendo la misma?
La contratación de Monken parece otro capítulo en el mismo libro: cambiar al entrenador mientras se ignoran problemas estructurales más profundos. Hasta que eso cambie, Cleveland seguirá buscando respuestas donde solo hay preguntas.


















