H. Matamoros, Tamaulipas, a 19 de enero de 2026.-
El programa de beca por vulnerabilidad de la Universidad Tecnológica de Matamoros (UTM) surgió a partir de una historia concreta que reflejó una realidad frecuente entre jóvenes estudiantes. Se trata del caso de un alumno que trabajaba en turno nocturno para sostener sus estudios.
En clases, el cansancio acumulado lo vencía y, después de ser visto dormido en su pupitre, no por desinterés, sino por agotamiento, el joven reconoció que su promedio ya no le alcanzaba para una beca tradicional y que estaba a punto de abandonar la universidad.
Esa situación logró la creación de la beca de vulnerabilidad por parte de la rectora, maestra Diana Masso Quintana, quien identificó que el problema no era la falta de capacidad, sino las condiciones desiguales de origen.
A partir de ese caso se creó la beca de vulnerabilidad, un esquema que prioriza el esfuerzo y el contexto social del estudiante, sin penalizar que alguna asignatura resulte difícil de acreditar; el objetivo es evitar la deserción por causas económicas o laborales.
Actualmente, los estudiantes que no alcanzan el promedio porque no están al 100% atentos a la escuela, ya que deben trabajar, reciben entre 1,900 y 2,400 pesos, montos que para muchos jóvenes representan un obstáculo real para continuar estudiando.
Con esta medida, Masso Quintana reconoce que el talento también se forma en la adversidad y que la educación superior debe adaptarse a la realidad de quienes estudian y trabajan al mismo tiempo, transformando historias de abandono en trayectorias de superación.


















