Otro fin de semana, otra sorpresa. La Premier League nos tiene acostumbrados, pero esto ya es otra cosa. El Aston Villa, que venía soñando con pelear arriba, se dejó ganar 1-0 por el Everton en casa.
¿La clave? Un error defensivo que duele ver. Primero, Pau Torres pierde un balón que no debería perder justo en la entrada del área. Luego, el arquero Emiliano Martínez, normalmente seguro, no puede con un remate flojo.
Thierno Barry estuvo allí para empujarla adentro al minuto 59. Gol de regalo.
Esto le pasa a los equipos con aspiraciones: un momento de desconcentración y se te va el partido. El Everton, que lucha por no descender, mostró más hambre. Aprovechó su chance y se llevó los tres puntos.
La imagen de la derrota quedó clara. Es una lección dura para el Villa: en esta liga, si bajas la intensidad aunque sea un instante, te castigan.
















