Del Conflicto a la Co-creación: Un Nuevo Paradigma para la Movilidad Nacional
¿Y si los bloqueos en las arterias viales no fueron un problema, sino el síntoma de una oportunidad sistémica desaprovechada? Tras una intensa jornada de 13 horas, el gobierno federal y los representantes del sector transportista no solo resolvieron una crisis inmediata, sino que posiblemente sembraron la semilla de un nuevo modelo de gobernanza colaborativa. La Secretaría de Gobernación (Segob) anunció un desenlace visionario: la desmovilización inmediata de las barricadas carreteras a cambio de una arquitectura de diálogo permanente.
Este compromiso no solo restablece la circulación, sino que redefine el concepto de servicios de emergencia, incluyendo ahora la urgencia de escuchar a la base productiva de la nación. La solución trasciende lo reactivo para adentrarse en lo proactivo.
De la Mesa de Negociación a los Laboratorios de Solución
La verdadera innovación no reside en el cese de la protesta, sino en la creación de tres ecosistemas de solución paralelos:
- Un consejo de seguridad vial para co-diseñar la protección en las carreteras, transformando a los usuarios en corresponsables.
- Un diálogo hídrico que reconoce el agua no solo como un recurso, sino como un derecho fundamental que requiere nuevos marcos legales.
- Una mesa de reinvención del campo, destinada a convertir las demandas en proyectos de soberanía alimentaria y desarrollo rural integral.
Bajo la dirección de Rosa Icela Rodríguez, la Segob se reposiciona no como un mero intermediario, sino como un facilitador de ecosistemas, comprometiéndose a una ejecución “en territorio”, acortando la brecha entre la promesa y la realidad para cada productor.
El líder de la Asociación Nacional de Transportistas (ANTAC), David Estévez Gamboa, no solo celebró “acuerdos positivos”, sino que validó un nuevo formato de lucha: una donde la resistencia en las carreteras se transforma en resiliencia en las mesas de trabajo, demostrando que la presión social, cuando es canalizada constructivamente, puede ser el motor más potente para la innovación política y el progreso compartido.


















