La pregunta que ronda los despachos de los grandes transportistas es simple pero angustiante: ¿por qué se paraliza la inversión en un sector clave para México? La Asociación Nacional de Empresas de Rastreo y Protección Vehicular (Anerpev) acaba de dar una respuesta cruda, señalando tres obstáculos principales.
Los bloqueos carreteros, la inseguridad y la falta de claridad regulatoria se mantienen como factores que frenan las inversiones.
Pero esto es solo la superficie. Al profundizar, surge un panorama más complejo. Pedro Tello Villagrán, analista económico, reveló en un conversatorio con Anerpev que muchos proyectos están en pausa a la espera del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
De este acuerdo dependerá el fortalecimiento del sector exportador y la integración productiva con Estados Unidos.
Aquí el hilo se complica. No es solo esperar un tratado. Las empresas narran una realidad diaria de robos de unidades y extorsión, un costo silencioso que ahoga los planes de expansión. A esto se suma una maraña regulatoria impredecible que genera más dudas que certezas para los inversionistas.
Al conectar los puntos, Tello Villagrán ofrece una radiografía económica desalentadora: de los cuatro motores económicos del país, solo las exportaciones tienen viento a favor. El consumo interno y la inversión productiva están estancados; el gasto público, según su análisis, no opera con eficiencia.
La conclusión de esta investigación pinta un futuro moderado, casi tibio. Las proyecciones para 2026 hablan de una inflación cercana al 4%, un dólar alrededor de 18.50 pesos, un crecimiento económico raquítico del 1.5% y la creación de unos 325 mil empleos reales. Son cifras que, lejos del optimismo, reflejan un sector logístico navegando a media máquina, frenado más por los problemas aquí y ahora que por las promesas del mañana.
















