La información oficial llegó con la frialdad de un boletín. Siete casos confirmados de sarampión en Oaxaca. Siete historias que, al rascar la superficie, revelan algo más profundo que una simple estadística.
Cinco son niños entre ocho y doce años. Otro tiene catorce. Uno más, quince. Todos dados de alta, según el secretario de Salud, Efrén Emmanuel Jarquín González. Pero aquí está el primer dato que hace saltar las alarmas: ninguno estaba vacunado.
¿Cómo es posible? La vacuna triple viral (contra sarampión, rubéola y paperas) es gratuita y está disponible en todos los centros de salud del estado. Se aplica al año, a los dieciocho meses y a los seis años. El protocolo está claro.
“En ese país vecino consideran que el esquema de vacunación no es importante”, dijo Jarquín González, señalando a Estados Unidos como origen del virus importado.
Pero su declaración dio un giro crucial, conectando puntos distantes.
“Nos importaron la mayoría de los casos… mucho de los cuales estamos evidenciando en todo México que hay un déficit en la aplicación de las vacunas, por eso el brote se estaba saliendo de control el año pasado”.
Ahí está. La pista. No se trata solo de un ‘virus importado’. Es el síntoma de un sistema con grietas. Los siete casos se concentraron en la región Mixteca, en municipios como Santiago Tilapa y Santiago Juxtlahuaca. ¿Falta de acceso? ¿Desinformación? ¿Negligencia?
Las autoridades aseguran tener ahora vacunas para cubrir a toda la población e insisten en que incluso mayores de diez años y adultos deben inmunizarse. El mensaje es claro: la protección está ahí.
Pero la verdadera investigación periodística comienza después del comunicado oficial. Siete niños sin vacunar en pleno 2026 no son una casualidad. Son la evidencia tangible de un déficit sistémico que pone en riesgo la salud pública mucho más allá de las fronteras de la Mixteca.
La conclusión es inevitable: cuando falla el escudo de la vacunación, enfermedades que creíamos controladas encuentran la puerta abierta. Este brote no es solo una noticia sanitaria; es una advertencia.

















