El ambiente se tensó rápido. Felipe Calderón intentaba mantener la compostura, pero los gritos lo atravesaban. En un panel de la Cumbre de Líderes y Jóvenes 2026 en Sciences Po, París, estudiantes lo interrumpieron con acusaciones directas.
Se escuchan los gritos de “¡asesino!” y “¡lárgate!”.
Mientras esto ocurría, el expresidente sonreía. El moderador, Vuk Jeremic, ex presidente de la Asamblea General de la ONU, hizo un comentario que resonó de manera irónica en la sala: “es grandioso vivir en un lugar democrático”. La tensión era palpable.
El video del incidente, compartido por Jenaro Villamil del SPR, se viralizó al instante. Muestra el momento exacto en que la protesta estalla durante un debate sobre el futuro liderazgo de las Naciones Unidas.
La reacción no se hizo esperar al otro lado del océano. En su conferencia matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum fue consultada sobre las imágenes.
“Sin comentarios, solito se explica lo que ocurrió”, dijo Sheinbaum.
Pero sí comentó. La mandataria federal conectó el episodio con su crítica constante al sexenio de Calderón. Resaltó el aumento del secuestro durante esos años y vinculó el periodo con la posterior revelación de la colusión de Genaro García Luna con el crimen organizado.
“Hay que recordarlo, recordarlo y recordarlo”, insistió sobre ese capítulo de la historia reciente de México.
El panel en París reunía a figuras como Hina Rabbani Khar y Achim Steiner para discutir quién debería liderar una ONU para un “mundo roto”. Calderón fue presentado como exgobernante y ex secretario de Energía, destacando incluso su nombramiento como “Estadista del Año” en 2012 por el Foro Económico Mundial.
Sin embargo, esa hoja de vida oficial chocó frontalmente con la memoria viva y el descontento que viajó hasta él a miles de kilómetros de casa. Un recordatorio incómodo de que el pasado político nunca está completamente archivado.


















