Evelyn Chávez, de 41 años, y Brian Chávez, de 40, residentes en McAllen, Texas, cumplirán cuatro décadas en prisión tras ser hallados culpables por un jurado del condado de Hidalgo. El veredicto, emitido el 20 de noviembre de 2025, los declaró responsables de los cargos de abuso sexual continuo de un menor, actos indecentes con un menor mediante contacto físico y agresión sexual agravada a un menor. La sentencia definitiva fue impuesta este 21 de enero de 2026 por el juez Joe Ramírez, del Tribunal del Distrito 464.
La investigación se inició el 22 de julio de 2022, cuando el Departamento de Policía de McAllen recibió una denuncia formal de agresión sexual contra un menor perpetrada por la pareja. Las pesquisas posteriores revelaron un patrón de abuso prolongado y sistemático. Los hechos, según la fiscalía, ocurrieron cuando la víctima tenía entre cinco y ocho años de edad. Los agentes determinaron que el niño había sido agredido sexualmente por ambos acusados de manera simultánea, y que esta situación se extendió durante varios años, configurando un cuadro de victimización continua.
Durante el desarrollo del juicio, que se extendió por varios días, el jurado escuchó testimonios detallados sobre la naturaleza traumática de los abusos. Las declaraciones no solo describieron los actos en sí, sino también las estrategias y tácticas empleadas por Evelyn y Brian Chávez para cometer los delitos y, posteriormente, para ocultarlos. Este aspecto es crucial en casos de abuso intrafamiliar o en entornos de confianza, donde los agresores suelen manipular y aislar a la víctima para garantizar su silencio y perpetuar la impunidad.
El fiscal del condado de Hidalgo, Toribio “Terry” Palacios, se refirió a la gravedad del caso al conocerse la sentencia. “No hay nada más devastador que escuchar los actos atroces cometidos por estos acusados, que actuaron con una indiferencia depravada hacia la dignidad humana”, afirmó. Sus palabras subrayan el impacto psicológico y moral que este tipo de casos tiene no solo en la víctima directa y su familia, sino también en la comunidad y en los propios profesionales que intervienen en la investigación y el proceso legal.
La estructura de la condena refleja la severidad con la que el sistema judicial de Texas aborda los delitos sexuales contra menores. La pena principal de 40 años de prisión corresponde al cargo más grave de abuso sexual continuo. A esta condena se suman, aunque se cumplirán de forma concurrente, sentencias de 20 años por el delito de actos indecentes y otros 40 años por agresión sexual agravada. La decisión de juzgar a ambos acusados en un mismo proceso, algo común en casos donde los crímenes se cometen en connivencia, permitió presentar un cuadro completo de los hechos ante el mismo jurado.
Este caso ejemplifica los desafíos y la meticulosidad requerida en la investigación de abusos a menores, donde las pruebas suelen depender en gran medida del testimonio de la víctima, el cual debe ser recabado con protocolos especializados para evitar la revictimización. La condena emitida por el juez Ramírez envía un mensaje claro sobre la tolerancia cero hacia estos delitos y subraya la importancia de que las denuncias sean investigadas con rigor para interrumpir ciclos de abuso que, de otro modo, podrían extenderse en el tiempo. El resultado judicial cierra un capítulo de impunidad y representa un paso fundamental en el largo camino de recuperación de la víctima, aunque las secuelas de tales traumas requieren atención y apoyo continuo mucho más allá del fallo de un tribunal.

















