CIUDAD DE MÉXICO.- Tras el bullicio de las celebraciones decembrinas y el inicio del año, un silencio familiar se cierne sobre los hogares. La pregunta que muchos padres y madres se hacen en secreto es inevitable: ¿realmente están listos los millones de alumnos de educación básica para abandonar el letargo invernal? La respuesta, fría y administrativa, ya está estampada en los documentos oficiales.
Este paréntesis de ocio, que cubrió las fiestas navideñas y el Año Nuevo, no fue un mero capricho. Fue un diseño meticuloso del calendario académico de la Secretaría de Educación Pública (SEP). Pero, ¿qué motivos pedagógicos o logísticos justifican su extensión exacta? Una investigación más profunda revela que la fecha de retorno no es aleatoria; está calculada para permitir un cierre simbólico con la festividad del Día de Reyes, un guiño cultural inserto en la planificación burocrática.
La fecha clave: un lunes para reiniciar la máquina educativa
Según el calendario oficial consultado por este medio, el receso iniciado el lunes 21 de diciembre de 2025 concluirá de manera taxativa el lunes 12 de enero de 2026. Ese día, las aulas de preescolar, primaria y secundaria en todo el territorio nacional recuperarán su ritmo. Sin embargo, los engranajes del sistema comenzarán a girar antes. El personal docente y administrativo deberá reincorporarse el miércoles 7 de enero, un dato que plantea una discrepancia temporal: ¿por qué esa ventana de cinco días sin estudiantes? Fuentes dentro del sector sugieren que se destina a la preparación logística y a sesiones de planeación, un proceso interno crítico que el ciudadano común rara vez vislumbra.
Entre sesiones técnicas y conmemoraciones: el mapa de los próximos respiros
La mirada de un periodista persistente no se detiene en el regreso inmediato. Al escudriñar las siguientes páginas del almanaque escolar, emergen nuevos hitos. El calendario de la SEP ya ha marcado los próximos días de asueto, creando un patrón de pausas estratégicas. El 30 de enero está designado como un descanso para el alumnado, pero no para el profesorado. Ese día se celebrará una Sesión Ordinaria del Consejo Técnico Escolar, un espacio de evaluación y decisión interna cuyo contenido exacto suele quedar entre las cuatro paredes de los colegios.
Posteriormente, el lunes 2 de febrero será declarado día inhábil en todo el país. La razón oficial es conmemorar la promulgación de la Constitución Política Mexicana, que se celebra el 5 de febrero. Este “puente” festivo, una práctica institucionalizada, mezcla el reconocimiento histórico con la utilidad de un fin de semana largo, revelando cómo el calendario cívico y el escolar se entrelazan para moldear el ritmo de la vida nacional.
La conclusión es clara: el ciclo académico es un mecanismo complejo y predecible. Más allá de la simple expectativa del retorno a las aulas este 12 de enero, subyace una estructura planeada con meses de anticipación. Cada fecha de descanso, cada puente, responde a una lógica que combina política educativa, tradición cultural y gestión operativa. Conocer este mapa no solo prepara a las familias; devela el ritmo oculto que gobierna la formación de las futuras generaciones.














