El Congreso capitalino exige un aumento del 22 para su bienestar

El Sacrosanto Congreso de la Megalópolis Declara Emergencia de Lujo

En un acto de conmovedora humildad, el Olimpo Legislativo de la Ciudad de México ha emitido un decreto sagrado (con código AC/CCDMX/III/JUCOPO/2A/011/2025 para los mortales) solicitando un rescate financiero del 22% para sobrevivir al cruel año 2026. La suma de dos mil 164 millones de pesos representa apenas el óbolo necesario para que nuestros ilustres representantes continúen su labor titánica, que en 2025 sobrevivió con la limosna de mil 766 millones.

Los Sagrados Rubros del Despilfarro Ilustrado

¿En qué se invertirá esta limosna presupuestal? Los sumos sacerdotes de la Junta de Coordinación Política han revelado los misterios sagrados:

  • Fortalecimiento del trabajo legislativo: Traducido del burocrático, significa perfeccionar el arte de la procrastinación productiva.
  • El Canal del Congreso: Para que el pueblo pueda admirar en alta definición cómo sus impuestos se transforman en siestas parlamentarias.
  • Mobiliario de ensueño: Porque un trabajador de base no puede archivar expedientes en sillas plebeyas.
  • Incrementos salariales: La lucha contra la inflación comienza por los bolsillos de quienes legislan sobre ella.

La Distribución Filosófica de la Riqueza Pública

El anteproyecto presupuestal desglosa con precisión sueca cómo se repartirá este maná:

Capítulo 1000 – Servicios personales (1,448 millones): Aquí yacen las dietas celestiales de diputados, los salarios de personal de base (esos seres mitológicos que hacen funcionar la máquina) y las primas quinquenales por resistir cinco años en el paraíso burocrático. Destacan 58 millones para gratificaciones de fin de año, porque nada dice “Navidad” como transferencias bancarias de seis ceros.

Capítulo 2000 – Materiales y suministros (44 millones): Incluye 25 mil pesos en artículos deportivos, porque legislar es un deporte extremo que requiere equipamiento especializado.

Capítulo 3000 – Servicios generales (208 millones): Para los servicios básicos que cualquier ciudadano disfruta, como servicios bancarios premium y comunicación social que explique por qué necesitan más dinero.

Capítulo 4000 – Transferencias (424 millones): Eufemismo para “fondos discrecionales” que los grupos parlamentarios usarán en sus módulos territoriales (léase: campañas permanentes).

Capítulo 5000 – Bienes varios (39 millones): Porque todo Olimpo que se precie necesita decoración acorde a su estatus divino.

Mientras la plebe discute sobre agua y seguridad, nuestros arcontes legislativos demuestran que las verdaderas emergencias son la renovación de alfombras y la compra de raquetas de pádel. ¡Que el pueblo coma decretos!

Temas Relacionados:

RELACIONADOS

Ultimas Publicadas

Matamoros

¿QUÉ PASO AYER?

Scroll al inicio