Te cuento algo que no se veía desde que tengo memoria cubriendo el campo y los mercados. El precio del jitomate en México lleva 12 meses seguidos a la baja. Doce. Un año completo.
Eso es algo inédito desde que el INEGI empezó a llevar registros comparables, allá por enero de 1971. Más de medio siglo. Lo sé porque he visto los archivos y las gráficas, y siempre ha sido una montaña rusa.
Según el organismo, en diciembre pasado el precio promedio de la hortaliza se redujo 21.8% respecto al mismo mes de 2024.
Para que te des una idea, en la CDMX el kilo de jitomate saladet a granel se vendió en promedio a 26.25 pesos en diciembre. Eso son 3.25 pesos menos que hace un año.
En Guadalajara fue de 24.65 pesos, casi la mitad de lo que costaba en diciembre del 2024. En Monterrey bajó más de 12 pesos, hasta los 30.43 por kilo.
Lo notable es que esto rompe con toda la volatilidad histórica del producto. El jitomate siempre ha sido un termómetro de la inflación y un dolor de cabeza para las amas de casa y los dueños de fondas. Verlo estable y barato por tanto tiempo es, francamente, extraño.
Uno se pregunta qué está pasando atrás del mostrador. ¿Superproducción? ¿Menor demanda? Algo ha cambiado en la dinámica del campo a la mesa para marcar este récord.

















