México acaba de reforzar su escudo financiero de una manera que pocos esperaban. No fue solo por exportaciones o inversión extranjera. El verdadero protagonista fue el brillo del oro en los mercados globales.
Según el Banco de México, las reservas internacionales cerraron la semana del 23 de enero en 254 mil 983 millones de dólares. Eso es un colchón enorme contra cualquier turbulencia económica que pueda venir.
¿La clave del aumento? Un salto semanal de mil 759 millones de dólares que Banxico atribuye directamente a la revaluación de sus activos. Y ahí es donde entra en juego el metal precioso.
“Una parte relevante de estos activos está documentada en oro”, explicó el banco central.
México guarda 3.86 millones de onzas troy del metal fino en sus arcas. Solo en los últimos meses, el valor de ese oro pasó de 14,775 a 16,183 millones de dólares. Un crecimiento impresionante impulsado por los precios internacionales.
Los analistas ya lo venían diciendo: en este panorama financiero volátil, el oro se ha consolidado como uno de los activos con mejor desempeño. Mientras otras inversiones fluctúan, el metal amarillo le está dando una estabilidad inesperada a las reservas mexicanas.
Es una jugada que parece sacada del libro de estrategias antiguo, pero que está dando resultados modernos. En un mundo lleno de cifras digitales y criptomonedas, resulta que unas buenas reservas físicas de oro todavía pueden marcar la diferencia.

















