“El uniforme de mi padre vale más que una medalla de oro”: hijo de campeón olímpico

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La mejor herencia que pudo tener la familia Alanís Pacheco, fue el amor al deporte y todos aquellos recuerdos y prendas que atesoran en donde fue el hogar del tres veces olímpico, Mauro Alanís González (qepd). 

 

El tamaulipeco Alanís González, es de los pocos deportistas que pudo asistir a tres citas olímpicas en la disciplina de levantamiento de pesas: Roma 1960, Tokio 1964 y México 1968. 

 

Además de sus tres asistencias a Juegos Olímpicos, también logró asistir en cinco ocasiones a Juegos Centroamericanos, tres Panamericanos, y dos Mundiales. Por quince años fue campeón nacional.  Mauro estableció un récord Panamericano tras levantar 152.5 kilogramos en categoría ligera. Su nombre está escrito en el salón de la fama de la Ciudad de México, en el de Tamaulipas y en el de su tierra natal Ciudad Madero. 

 

A propósito del hecho realizado por la selección mexicana de softbol femenil, Benito Alanís Pacheco, hijo del tres veces olímpico Mauro Alanís, muestra uno de los uniformes que su padre guardó por muchos años, por el amor a su México lindo y querido.

 

“Mi papá cuidó mucho sus uniformes, para él fueron joyas, prendas con mucho valor, más valor que cualquier medalla de oro. 

 

Algo que escuché de la tarugada que hicieron las jugadoras del equipo de softbol femenil, no me explico cómo se atrevieron a tirar una presea tan grande como el uniforme de los colores que representan a nuestra nación. Mi papá tuvo otro punto de vista con todos y cada uno de los uniformes que orgullosamente portó con elegancia y el orgullo de saberse mexicano”. 

 

Benito Alanís, quien actualmente conserva la escuela de levantamiento de pesas en la Unidad Deportiva de la colonia Borreguera, y que lleva el nombre de su padre, rememora algunas facetas de su padre. 

 

“Hay fotos en donde va él junto a la Delegación Mexicana desfilando orgullosamente porque amaba a su país, a sus tradiciones, al deporte, él guardaba todo, incluso las etiquetas que llevaban las maletas, todo eso fue de gran valor para él. 

 

De verdad, no sé qué pasó por la mente de las seleccionadas, pero eso no se hace, un uniforme nacional, sencillamente es un trofeo a la vida deportiva de quienes aman a su deporte y a su país”. 

 

Fuente: Milenio.

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