Un Momento Histórico para la Justicia en México
Desde mi perspectiva, tras años observando la evolución de las instituciones jurídicas en nuestro país, la elección de Ernestina Godoy al frente de la Fiscalía General de la República (FGR) marca un punto de inflexión. He visto llegar a otros fiscales, con distintos discursos, pero el proceso en el Senado de la República esta vez tuvo una cualidad distinta: una velocidad inusual, un fast track que refleja la fuerza política de la coalición gobernante, pero que también genera expectativas enormes y un escrutinio feroz.
Los Números y el Desafío que Representan
Los 97 votos a favor contra 19 en contra son un respaldo contundente en términos parlamentarios, una mayoría calificada que pocos funcionarios de este nivel obtienen. Sin embargo, en mi experiencia, un número alto en la votación no se traduce automáticamente en eficacia en la calle. La verdadera prueba comienza ahora, fuera del recinto de San Lázaro. Los 11 votos nulos no son meramente anecdóticos; son un síntoma de la desconfianza que aún permea en sectores de la clase política hacia cualquier figura cercana al poder ejecutivo.
La Promesa Fundamental: Autonomía Real, no Teórica
El punto más delicado, y del que he sido testigo en administraciones pasadas, fue su afirmación: “La coordinación no implica subordinación“. Esta frase es el núcleo de todo. He visto cómo, en la práctica, la línea entre trabajar en conjunto y recibir órdenes se desdibuja con facilidad cuando hay una relación previa de cercanía, como la que tiene Godoy con la presidenta Claudia Sheinbaum. Su reto será demostrar día a día, con casos concretos y decisiones difíciles, que la autonomía constitucional de la FGR es una realidad operativa, no un principio decorativo. Su compromiso de que “no se fabricarán culpables” debe ser el faro inquebrantable de su gestión.
Un Discurso Integral que Requiere Acción Concreta
Su discurso ante el pleno fue notablemente completo. Al reconocer que la procuración de justicia es una “deuda histórica“, puso el dedo en la llaga. Su hoja de ruta, que incluye investigación científica, priorización de delitos de alto impacto y transparencia, está bien planteada sobre el papel. La lección que he aprendido es que el diablo está en los detalles de implementación. ¿Cómo se materializará esa “inteligencia aplicada” en el combate a la delincuencia organizada? ¿Qué mecanismos tangibles garantizarán la “atención digna” a las víctimas más allá del protocolo? La teoría es el primer paso, pero la credibilidad se construye con resultados visibles para la ciudadanía.
El Camino por Recorrer
En definitiva, Ernestina Godoy llega con un capital político significativo y un diagnóstico acertado de los males que aquejan a la institución. Su experiencia como ex consejera jurídica le da un conocimiento profundo del aparato del Estado. Ahora, desde la trinchera de la FGR, su sabiduría se medirá por su capacidad para traducir ese amplio discurso en una transformación real, manteniendo la independencia que juró defender. México, en su compleja realidad, necesita una fiscalía que investigue con rigor, sin temor ni favoritismos. El tiempo, y los casos que resuelva o deje ir, escribirán el veredicto final de su gestión.

















