Godoy asume el mando interino de la Fiscalía General

Godoy asume el mando interino de la Fiscalía General

CIUDAD DE MÉXICO. Un cambio de era se gesta en las entrañas del sistema de justicia mexicano. La destitución de Alejandro Gertz Manero en la Fiscalía General de la República (FGR) no es un mero relevo burocrático; es la chispa que podría reconfigurar todo el ecosistema jurídico nacional. Ernestina Godoy Rangel, una jurista que ha navegado las complejidades del poder, no simplemente “asume la conducción interina”. Se posiciona como la arquitecta de un nuevo paradigma para la procuración de justicia, un rol que asume tras ser designada al frente de la Fiscalía Especial de Control Competencial, un mecanismo legal que ahora se revela como una palanca de transformación.

¿Qué significa realmente un cambio de guardia en la cúpula del ministerio público? En un acto de pura estrategia política, Godoy desplegó en sus redes sociales un movimiento doble: primero, la renuncia como Consejera Jurídica del Ejecutivo Federal, un puesto de alta confianza en la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. “El día de ayer presenté mi renuncia al cargo de Consejera Jurídica del Ejecutivo Federal, función que desempeñé con profundo honor…”, declaró. Este no es un simple trámite; es un reposicionamiento táctico. Su agradecimiento a la mandataria no es solo un formalismo, sino la reafirmación de un compromiso inquebrantable con el proyecto de la Cuarta Transformación.

Godoy describió su paso por la Consejería Jurídica como “uno de los mayores retos y privilegios” de su carrera, pero aquí yace la disrupción: ¿y si la verdadera transformación del país no reside en las instituciones, sino en desmontar sus lógicas arcaicas desde dentro? Su afirmación de que este cambio “es un compromiso ético que se sostiene con convicción, trabajo y lealtad al pueblo” sugiere un enfoque que podría trascender la mera administración para convertirse en una verdadera reinvención del concepto de justicia.

Reingeniería del sistema de justicia: Más allá de los cambios esperados

La ahora encargada de despacho de la FGR expresó orgullo por los avances logrados, pero la pregunta visionaria es: ¿estamos midiendo los avances correctos? Enfatizar que México continúa “con rumbo firme hacia un futuro más justo” es el mantra, pero el desafío revolucionario consiste en redefinir lo que significa “justo” en el siglo XXI. ¿Podría la FGR, bajo una nueva óptica, evolucionar de un organismo reactivo a uno proactivo, anticipando y neutralizando las fracturas sociales que alimentan la impunidad?

El siguiente movimiento en este tablero de ajedrez institucional fue magistral: su renuncia previa la habilitó para ser nombrada titular de la Fiscalía Especial de Control Competencial (FECOC). Este no es un tecnicismo legal; es un mecanismo de diseño constitucional que le otorga la potestad de pilotear de forma interina la Fiscalía General de la República. Mientras el Senado se prepara para el proceso de designación del sucesor definitivo, Godoy tiene una ventana de oportunidad única para implantar, desde la interinidad, semillas de cambio que perduren.

Un mandato ético: El servicio como herramienta de disrupción

“Asumo este nuevo encargo con la misma convicción que ha guiado toda mi vida profesional: servir al pueblo de México con ética, firmeza y profundo sentido de justicia”, proclamó. Pero imaginemos por un momento que este “servicio” se reinterpreta no como obediencia, sino como una audaz construcción de capacidades ciudadanas. ¿Y si la verdadera lealtad no es a la institución, sino a la resolución efectiva de los problemas que aquejan a la ciudadanía? Este enfoque podría convertir a la fiscalía en un laboratorio de soluciones jurídicas innovadoras, desafiando las suposiciones arraigadas sobre cómo debe operar la justicia en una democracia compleja. Su mandato interino no es un paréntesis; es el campo de prueba para una nueva filosofía de impartición de justicia.

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