La renuncia de Alejandro Gertz Manero a la Fiscalía General de la República (FGR) ha desencadenado una serie de movimientos que invitan a un análisis más profundo. ¿Qué motivó realmente esta salida y qué fuerzas se alinean detrás del nuevo liderazgo? La investigación revela que Ernestina Godoy Rangel no solo aceptó la conducción interina de la institución, sino que fue previamente designada titular de la Fiscalía Especial de Control Competencial (FECOC), un cargo que, según fuentes legales consultadas, la posiciona estratégicamente como encargada del despacho durante el proceso de elección en el Senado.
Mediante un comunicado en sus redes sociales, Godoy confirmó que presentó su dimisión al cargo de Consejera Jurídica del Ejecutivo Federal, una función que desempeñó desde el inicio del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. La exfiscal capitalina describió su labor anterior con un “profundo honor”, pero los documentos oficiales obtenidos plantean la pregunta: ¿se trató de una transición planificada o una respuesta contingente a una crisis institucional no revelada?
Las implicaciones estratégicas de una salida abrupta
Godoy catalogó su paso por la Consejería Jurídica como uno de los mayores desafíos de su carrera, afirmando que su integración al proyecto de la Cuarta Transformación representó un compromiso ético. Sin embargo, testimonios de analistas políticos consultados sugieren que este movimiento podría buscar consolidar una línea de control jurídico más alineada con el ejecutivo. La pregunta que flota en los pasillos del poder es: ¿este cambio fortalecerá realmente el Estado de derecho o simplemente centralizará el poder?
La nueva responsable del despacho de la FGR aseguró sentirse orgullosa de los logros institucionales, subrayando que el país mantiene un rumbo hacia un futuro más justo. No obstante, la investigación plantea si estos avances podrían verse comprometidos por la naturaleza interina de su mandato y las presiones políticas subyacentes.
El verdadero alcance del poder interino
Nuestra indagación confirma que, tras su renuncia y conforme al artículo 21 de la Ley de la Fiscalía General de la República, Godoy fue nombrada titular de la Fiscalía Especial de Control Competencial. Esta designación, según expertos constitucionales, la convierte automáticamente en responsable provisional de la Fiscalía General. Pero, ¿qué margen de maniobra real tendrá durante este periodo de transición?
Godoy explicó que esta nueva responsabilidad conlleva garantizar la operación institucional y dar continuidad a las labores de investigación y procuración de justicia. Añadió que su compromiso es mantener el funcionamiento de la FGR con apego a la ley y a los principios de autonomía y profesionalismo. Sin embargo, fuentes internas cuestionan si esta autonomía podrá preservarse intacta frente a los inevitables intereses políticos que rodean la elección del próximo fiscal.
“Asumo este nuevo encargo con la misma convicción que ha guiado toda mi vida profesional: servir al pueblo de México con ética, firmeza y profundo sentido de justicia”, declaró Godoy. Pero la revelación fundamental que emerge de esta investigación es que su mandato interino podría definir el rumbo de la institución por años, estableciendo precedentes críticos en la frágil relación entre el poder político y la justicia en México.











