México ha registrado un incremento de 118 casos acumulados de gusano barrenador del ganado (GBG) en el arranque de 2026, según los datos oficiales publicados por el Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) y la Secretaría de Agricultura. El total pasó de 13,217 a 13,335 registros entre la primera y la segunda semana epidemiológica del año. Este repunte semanal confirma una vez más el patrón geográfico establecido, con el foco de la infestación localizado de manera predominante en la región sur-sureste del país.
El análisis detallado de las cifras revela que el aumento se concentró en tres entidades clave. Veracruz reportó 32 casos nuevos, Chiapas 29 y Oaxaca 23. Solamente estos tres estados agrupan 84 de los 118 casos adicionales confirmados en el corte semanal, lo que subraya la intensidad de la presión epidemiológica en esa zona. Otros estados que presentaron incrementos, aunque de menor magnitud, fueron Yucatán con 13 casos adicionales, Estado de México con seis, Campeche con cuatro, y tanto Tabasco como Quintana Roo con tres casos más cada uno. Se observaron también alzas marginales, de uno a dos casos, en Tamaulipas, Michoacán y San Luis Potosí.
En el panorama acumulado, Chiapas se mantiene como el estado con la mayor carga histórica, con 5,408 casos. Le siguen Oaxaca con 2,055, Veracruz con 1,963, Yucatán con 1,537 y Tabasco con 1,087. Estas cinco entidades concentran la abrumadora mayoría de los registros, delineando con claridad el corredor del Golfo y la región sureste como el epicentro del brote. En contraste, estados como Guerrero, Nuevo León, Querétaro, Morelos y Jalisco no reportaron cambios en sus cifras acumuladas durante esta semana.
Sin embargo, detrás de este incremento en los números totales se esconde un dato crucial que apunta a la efectividad de las medidas de control. Las autoridades sanitarias informaron que, al 7 de enero, el número de casos activos de GBG en el país es de 492. Esta cifra representa una reducción sustancial del 57% respecto al pico máximo de 1,145 casos activos que se registró el pasado 10 de diciembre de 2025. Esta divergencia entre casos acumulados y casos activos es fundamental para entender la dinámica del brote: mientras el historial total crece, las infecciones en curso están siendo contenidas y resueltas.
En un comunicado oficial, la Secretaría de Agricultura y el Senasica detallaron que, si bien la plaga se ha presentado en 17 entidades federativas, la atención oportuna ha logrado circunscribir el problema. El 95.7% de los 492 casos activos se localizan en solo nueve estados: Veracruz, Oaxaca, Chiapas, Yucatán, Quintana Roo, Tabasco, Campeche, Guerrero y Puebla. Incluso, se destacó que Jalisco, Morelos, Nuevo León y Querétaro ya se consideran libres de la plaga gracias a la pronta intervención durante la fase de emergencia.
Para hacer frente a los nuevos focos, el Senasica ha implementado planes emergentes específicos en zonas como Tamaulipas —donde se confirmaron los primeros casos a finales de diciembre y ya se acumulan tres— y el norte de Veracruz. Estas estrategias incluyen la vigilancia epidemiológica intensiva, la atención veterinaria directa en campo y la liberación focalizada de moscas estériles, una técnica de control biológico diseñada para suprimir la población del insecto que transmite el parásito.
La relevancia de contener este brote trasciende las fronteras nacionales debido al intenso comercio ganadero. Las importaciones de ganado desde México hacia Estados Unidos promedian históricamente más de un millón de cabezas al año, lo que representa aproximadamente el 60% de las importaciones estadounidenses de ganado vivo y alrededor del 3% de su cabaña nacional total. Un brote descontrolado podría tener implicaciones sanitarias y comerciales significativas. El gusano barrenador, cuya larva se desarrolla en tejido vivo, afecta principalmente al ganado bovino, pero también puede infestar a otras especies domésticas, animales silvestres e incluso a los seres humanos, causando lesiones graves y pérdidas económicas sustanciales.
El gobierno mexicano amplió a principios de diciembre las medidas para contener la diseminación de esta plaga. La evolución de los datos, con un aumento en el acumulado pero una clara reducción en los casos activos, sugiere que el sistema de vigilancia está detectando los brotes y que las medidas de intervención están logrando controlar los focos de infección, aunque el desafío sigue siendo considerable en las regiones endémicas del sureste.


















