La inflación en México comenzó el año 2026 con un ligero aumento, al ubicarse en 3.77% anual durante la primera quincena de enero, informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). A pesar del repunte, el indicador se mantiene dentro del rango objetivo del Banco de México (Banxico), establecido en 3% ± un punto porcentual.
De acuerdo con el reporte, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) registró un incremento quincenal de 0.31%, superando el nivel observado en la última quincena de diciembre de 2025, cuando la inflación fue de 3.66%. No obstante, el dato resultó menor a lo esperado por el mercado, ya que analistas anticipaban una tasa de 3.86%, según estimaciones de Reuters.
Presión en la inflación subyacente
El informe del Inegi detalla que la inflación subyacente, que excluye productos con precios más volátiles como agropecuarios y energéticos, se ubicó en 4.47% anual, mostrando una mayor persistencia en el alza de precios. Este comportamiento estuvo impulsado principalmente por el aumento en mercancías, que avanzaron 4.51%, así como en servicios, con un alza de 4.44%.
En contraste, la inflación no subyacente registró una variación anual de 1.43%, reflejando incrementos más moderados tanto en productos agropecuarios (1.39%) como en energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno (1.47%).
Productos que más subieron y bajaron de precio
Durante la primera quincena del año, algunos productos ejercieron una presión significativa sobre los precios al consumidor. Entre los mayores incrementos destacaron el limón, con un alza de 15.21%, los cigarrillos (12.22%) y los refrescos envasados (3.97%). También se registraron aumentos en alimentos como el jitomate, así como en servicios relacionados con alimentos preparados y vivienda.
Por otro lado, varias disminuciones ayudaron a contener parcialmente el avance inflacionario, entre ellas el transporte aéreo, que bajó 27.30%, los servicios turísticos en paquete (-7.52%) y algunos productos agrícolas como chile serrano, lechuga, huevo y cebolla. Asimismo, el gas doméstico LP mostró una reducción de 1.83%.
Factores de presión y expectativas
El inicio del año estuvo marcado por ajustes estructurales que influyeron en los precios, como el aumento al salario mínimo y la actualización del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) aplicado a productos como cigarrillos y bebidas azucaradas.
Aunque la inflación se mantiene dentro del rango objetivo de Banxico, analistas advierten que persisten riesgos al alza, entre ellos la volatilidad cambiaria, posibles choques en materias primas y factores climáticos que podrían afectar al sector agroalimentario.
En cuanto a las expectativas para el cierre de 2026, el mercado estima que la inflación se ubicará cerca del 4%, mientras que el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) prevé una tasa de 3.95%, lo que sugiere un entorno de precios aún presionado, pero controlado.

















