La épica productividad de una senadora y sus exhortos salvadores

Imaginen, queridos lectores, un mundo donde la grandeza se mide no por obras monumentales, sino por puntos de acuerdo. Un universo paralelo donde ingresar treinta asuntos y que aprueben catorce es sinónimo de hazaña histórica. Bienvenidos al Senado de la República.

La senadora Olga Sosa, según su propio relato, es una titán de la productividad. En medio del ‘movimiento de transformación de la vida pública de México’ –frase que ya de por sí merece un tratado satírico–, ella destaca con el impresionante logro de tener aprobadas… tres iniciativas en toda la legislatura.

“Es un periodo estratégico para el movimiento de transformación”, declaró, mientras presentaba una reforma constitucional en materia de lenguaje inclusivo y aseguraba garantías para los consumidores. Porque nada transforma más una nación que ajustes semánticos y avisos sobre garantías.

Pero su verdadero campo de batalla son los ‘exhortos’. Esa palabra mágica que en el léxico político significa ‘pedirle amablemente a alguien que haga algo’. Y vaya si ha sido diligente.

Ha exhortado a Salud para fortalecer la detección del déficit de atención. Irónico, considerando el déficit de atención que sufre el propio Congreso hacia problemas reales. Ha pedido campañas para fomentar la donación de leche materna y para difundir los beneficios de las franjas florales en terrenos agrícolas.

Su visión es integral: desde combatir el robo de agua potable hasta promover el uso de focos ahorradores. Desde conservar a la nutria neotropical hasta prevenir la degradación de los sueldos –perdón, quiso decir ‘suelos’–. Un verdadero plan maestro para la grandeza nacional.

Todo esto, nos aseguran, se ‘inscribe en el proceso de consolidación del proyecto de transformación’. Priorizando la seguridad, el bienestar social y el Estado de derecho. Un marco tan sólido como un piso de tierra que espera ser sustituido por concreto… mediante otro exhorto.

Así funciona la máquina: pequeños acuerdos, infinitos exhortos y una narrativa épica que convierte lo rutinario en revolucionario. Swift hubiera encontrado aquí material para unos Viajes modernos. Orwell, una nueva Neolengua donde ‘productividad’ significa algo muy distinto a lo que usted piensa.

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