Tras la orden urgente: ¿Están realmente seguras las flotas?
Una investigación profunda ha logrado acceder a los informes que detallan cómo Viva Aerobus y Volaris procedieron a modernizar el software de 176 de sus aeronaves. Esta acción fue dictaminada por una directiva de aeronavegabilidad emitida por el fabricante Airbus y supervisada de cerca por la Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC). Pero, ¿qué motivó una medida de tal envergadura?
La orden obligatoria, que afectaba a 6,000 aviones A320 a nivel global, exigía el reemplazo inmediato de un programa de control de vuelo que presentaba una vulnerabilidad crítica. Nuestra indagación confirma que este fallo de seguridad volvía a los sistemas susceptibles a las interferencias causadas por radiaciones solares intensas. Según la documentación oficial a la que tuvimos acceso, Viva Aerobus reportó un cumplimiento del 100% en su flota (90 de 90 aviones). Sin embargo, los datos revelan que Volaris aún tiene pendiente la actualización en siete de sus aeronaves, habiendo completado el proceso en 86 de 93.
Las consecuencias operativas y una pregunta incómoda
Ambas compañías aéreas habían advertido a las autoridades y al público sobre posibles alteraciones, reprogramaciones y suspensiones en sus itinerarios durante el fin de semana para poder ejecutar las modificaciones técnicas. La AFAC recibió el reporte oficial de avance este 29 de noviembre a las 13:30 horas. Esto plantea un interrogante crucial: si la vulnerabilidad era tan severa, ¿por qué no se completó la actualización en la totalidad de la flota antes de que los aviones volvieran a surcar los cielos?
El origen del secreto: Un incidente que encendió las alarmas
Nuestra reportería logró rastrear el origen de esta directiva hasta un evento técnico ocurrido a finales de octubre en los Estados Unidos. Testimonios de fuentes internas dentro de la industria describen un incidente donde un aparato específico demostró, de manera alarmante, que las fulguraciones solares de alta intensidad podían corromper datos esenciales para el funcionamiento de los comandos de vuelo. Este hallazgo, inicialmente tratado con discreción, forzó a Airbus a actuar con celeridad para evitar una potencial catástrofe.
La conclusión de esta investigación no es solo que las aerolíneas mexicanas han actuado, en su mayoría, para mitigar un riesgo invisible. La verdadera revelación es que la aviación comercial global opera en un equilibrio frágil, donde fenómenos naturales del espacio exterior pueden comprometer sistemas considerados infalibles, y donde la transparencia total sobre estos riesgos a menudo queda supeditada a la presión regulatoria.
















