Dos aviones de transporte pesado despegaron este jueves desde Santa Lucía. Un Hércules C-130 y un Spartan C-27J, pertenecientes al Escuadrón Aéreo 302, iniciaron una misión que va más allá de un simple vuelo.
Su destino: el Aeropuerto Internacional Sir Donald Sangster en Montego Bay, Jamaica. El objetivo declarado es claro: brindar ayuda humanitaria tras el paso del huracán Melissa. Pero, ¿qué hay detrás de esta operación logística?
La delegación no es solo militar. Se conformó con elementos de la Fuerza Aérea, el Ejército y personal de la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AMEXCID). Una coordinación interinstitucional que plantea preguntas sobre la planificación y los protocolos reales de este tipo de crisis.
La carga es cuantiosa. Más de 38 toneladas de insumos donados por AMEXCID. La lista es reveladora:
- 5,400 litros de agua purificada
- Cascos, linternas y chalecos reflejantes
- Herramientas como picos, palas y carretillas
- Artículos de asistencia como catres, colchonetas y sillas de ruedas
- Kits médicos de primeros auxilios y tanques de oxígeno
Cada ítem cuenta una historia sobre las necesidades urgentes en tierra. El comunicado oficial resalta el compromiso de coordinación para “fortalecer lazos con países hermanos”.
Sin embargo, la narrativa oficial solo muestra la superficie. ¿Cómo se priorizó esta ayuda específica? ¿Qué evaluaciones realmente guiaron la selección del material? La verdadera historia a menudo se encuentra en los detalles logísticos que no se mencionan en los boletines.















