La investigación está en marcha. El gobierno mexicano mantiene abiertos dos expedientes clave que podrían cambiar las reglas del juego comercial con su principal socio.
Se trata de presuntas prácticas de competencia desleal en las importaciones de manzana y carne de cerdo provenientes de Estados Unidos. El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, lo confirmó sin tapujos.
“Nosotros acabamos de iniciar el antidumping respecto a manzana, hay otro respecto a cerdo. Si te demuestro que hay un dumping, sí te puedo imponer una cuota compensatoria, y eso es compatible con el tratado”,
dijo el funcionario, refiriéndose al T-MEC. Pero aquí está el detalle que muchos pasan por alto: la compatibilidad depende enteramente de la prueba.
La legislación de ambos países permite imponer aranceles o cuotas… pero solo si se demuestra que el dumping está dañando a los productores locales. Es una carrera contra reloj para reunir evidencia contundente.
Lo que Ebrard dejó claro es lo que NO es compatible con el tratado: las medidas unilaterales. Acciones tomadas sin seguir el procedimiento claro de solución de controversias que el pacto establece.
Y esto nos lleva al verdadero objetivo detrás de estas investigaciones. No se trata solo de dos productos agrícolas.
“¿Cuál es el objetivo final? Reducir la incertidumbre sobre la aplicación del tratado, lo más que podamos”,
explicó Ebrard. México busca algo más profundo en la revisión del T-MEC: certeza.
Reglas más claras, mecanismos más ágiles y una aplicación equitativa entre los tres países. Las empresas de México, Estados Unidos y Canadas comparten ese deseo, según el secretario.
Las investigaciones sobre manzana y cerdo son, en realidad, la punta del iceberg. Son la prueba práctica para fortalecer todo el sistema comercial norteamericano.














