Lo que comenzó como un reporte rutinario terminó en una carrera contra el tiempo sobre el asfalto. Esta mañana, las autoridades recibieron una alerta: un tractocamión tipo pipa había sido sustraído mientras circulaba por la carretera México-Pachuca, a la altura de Tizayuca.
Los protocolos se activaron de inmediato. Agentes de la Policía Municipal y Estatal se lanzaron a la búsqueda. Pero el conductor del pesado vehículo no tenía intenciones de detenerse.
“Se le marcó el alto al conductor; sin embargo, este ignoró las indicaciones”, confirmaron fuentes oficiales.
Así empezó una peligrosa persecución que se extendió por la vía federal. Las cámaras de videovigilancia se convirtieron en los ojos que guiaban la operación, permitiendo a las corporaciones rastrear cada movimiento y tratar de minimizar el riesgo para otros automovilistas.
La huida cruzó límites. La carrera no terminó en Hidalgo, sino que se prolongó hasta territorio del Estado de México. Fue allí donde finalmente lograron interceptar y asegurar la unidad.
El balance final: un tractocamión recuperado y un presunto responsable detenido. Ahora queda en manos del Ministerio Público determinar los cargos y seguir el hilo legal. Una mañana que demostró cómo una red de vigilancia y respuesta coordinada puede cambiar el final de una historia.

















