Sarampión en México: promesas de vacunas y brotes que crecen

En el majestuoso escenario de Palacio Nacional, donde las palabras a veces pesan más que las acciones, el titular de Salud hizo un anuncio que sonó a déjà vu. David Kershenobich garantizó tener suficientes vacunas contra el sarampión para los próximos dos años completos. Mientras tanto, el virus, que no entiende de plazos burocráticos, sigue contagiando.

“Canadá ya perdió su estado libre de sarampión, Estados Unidos también solicitó una ampliación de dos meses. Nosotros también nos hemos apuntado, precisamente, en esos dos meses para tratar de controlar el brote”,

mencionó el secretario. Es decir, la estrategia parece ser pedir más tiempo mientras se tiene el arsenal médico listo. Una paradoja moderna.

La meta, dijo claramente, es llegar al 95% de cobertura en toda la población. Un número mágico en epidemiología que se escurre entre los dedos. Recordó que este virus es más contagioso que el Covid-19: un solo caso puede infectar hasta 16 personas. Los números fríos contrastan con la urgencia caliente.

Señaló tener 23 millones 529 mil vacunas disponibles en este momento. Un stock impresionante sobre el papel. Hasta ahora, se han aplicado 11 millones 853 mil dosis. “Un número importante”, afirmó. Lo que no dijo es cuántas de esas dosis llegaron a los brazos correctos a tiempo.

El foco rojo está en Jalisco, con el brote “más importante”. Michoacán y Guerrero le siguen con cifras significativas. En Chihuahua, donde empezó todo, dicen que ya está “prácticamente controlado”. La batalla se libra manzana por manzana.

“En Jalisco se ha aumentado a 85% la vacunación de la primera dosis; en cuanto a la segunda dosis, se aumentó de 64% a 89% para llegar a 95% de la población”,

explicó Kershenobich. Son porcentajes que suben como la espuma, pero el virus no lee reportes.

La estrategia es un “barrido”: 25 manzanas alrededor de cada caso identificado, tanto en zona urbana como rural. Una labor de precisión quirúrgica en un campo minado por la desinformación y los rezagos.

Por su parte, la presidenta Claudia Sheinbaum simplificó el mensaje: se puede acudir a cualquier centro de salud por la vacuna, sin importar afiliación. Una invitación abierta en un país donde llegar al médico a veces parece una epopeya.

Queda la sensación de un discurso bien ensayado: vacunas hay, planes hay, metas hay. Mientras tanto, en las calles de Guadalajara y otros puntos del país, el sarampión no atiende a conferencias mañaneras.

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