Sheinbaum admite paros en petróleo a Cuba pero niega presión de EE.UU.

La declaración llegó durante la conferencia de prensa diaria, pero dejó más preguntas que respuestas. Claudia Sheinbaum confirmó este martes lo que muchos analistas ya sospechaban: ha habido suspensiones en el envío de petróleo mexicano a Cuba.

“Pemex toma decisiones en la relación contractual que tiene con Cuba… así como durante un tiempo no se envió y después sí se envió y otro tiempo no se envió”, dijo la presidenta.

Su tono fue calmado, casi rutinario. Lo presentó como simples “vaivenes” en el suministro. Una “decisión soberana” de México y su empresa estatal, Pemex. Nada que ver con presiones externas, insistió.

Pero el contexto grita más fuerte que sus palabras. Venezuela, el principal proveedor histórico de Cuba, prácticamente dejó de enviar crudo tras la captura de Nicolás Maduro. Eso dejó a México, junto con Rusia, como abastecedor clave para una isla sumida en una crisis energética creciente.

Y aquí es donde la historia se pone interesante. Sheinbaum prometió este mes que Pemex daría datos actualizados de las exportaciones. Todavía no lo ha hecho. En su lugar, opta por declaraciones cargadas de ambigüedad mientras el gobierno cubano guarda un silencio absoluto.

Los números que sí tenemos son reveladores. El último informe oficial de Pemex reportó casi 20,000 barriles diarios a Cuba hasta septiembre. Luego vino la visita a Ciudad de México del secretario de Estado estadounidense Marco Rubio.

Después de eso, las cosas cambiaron. Jorge Piñón, académico del Instituto de Energía de la Universidad de Texas, rastrea los envíos usando tecnología satelital.

Piñón indicó a AP que la cifra había descendido a unos 7,000 barriles. Y ahora, según dijo este martes, “la cifra no está clara”.

¿Coincidencia temporal? Piñón no lo cree así. Describe a Sheinbaum “caminando una cuerda floja” entre su retórica política con Cuba y la próxima reunión sobre el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos.

Este delicado equilibrio con Washington aparece una y otra vez. Basta mirar el reciente caso del arresto en México del exdeportista olímpico Ryan Wedding, uno de los fugitivos más buscados por el FBI.

Sheinbaum insistió en que no hubo operativo estadounidense y que Wedding se entregó voluntariamente. Dijo confiar plenamente en la versión del embajador estadounidense Ronald Johnson, aunque reconoció desconocer los detalles.

La pregunta persiste: ¿Hasta qué punto las decisiones “soberanas” de México están siendo moldeadas por la realpolitik y la presión silenciosa desde el norte? La presidenta dice una cosa, pero los números satelitales y el timing político cuentan otra historia muy distinta.

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