En un repaso histórico que sonó a ajuste de cuentas, la presidenta Claudia Sheinbaum desempolvó los grandes traumas políticos de México. Habló del periodo neoliberal, la represión del 68, el magnicidio de Colosio. Pero su objetivo claro eran los que hoy, según ella, se disfrazan de héroes.
En su conferencia de este martes en Palacio Nacional, la mandataria lanzó una acusación directa. Señaló fraudes electorales pasados contra el expresidente López Obrador. Nombres propios: Felipe Calderón, Vicente Fox y Luis Carlos Ugalde, exjefe del viejo IFE.
“Todos estos que hicieron fraudes electorales, todos estos que se convirtieron en el PRIAN, todos estos que fueron parte del modelo neoliberal, que empobrecieron al pueblo, que quitaron derechos, los que avalaron el fraude, ahora son los paladines de la democracia”, afirmó Sheinbaum.
La ironía no podía ser más mordaz. La presidenta cuestionó cómo esos mismos actores ahora organizan foros sobre autoritarismo. “¿Quiénes son los autoritarios?”, preguntó retóricamente. Propuso uno alternativo: “democracia y defensa de la nación contra los vendepatrias”.
El acto terminó con un gesto simbólico. En el Salón Tesorería exhibió una foto histórica: la fallecida Rosario Ibarra de Piedra poniéndole la banda presidencial a López Obrador durante su ‘gobierno legítimo’. Una imagen que vale más que mil palabras en esta batalla por la narrativa.

















