Tras el informe de la FGR que apunta al exceso de velocidad en el descarrilamiento del Tren Interoceánico, Claudia Sheinbaum salió a defender a la tripulación. En su mañanera de este miérgano, la presidenta aseguró que se trata de personal con experiencia.
“Muchos de ellos son ferrocarrileros, entonces son maquinistas experimentados”, declaró desde Palacio Nacional.
Pero ahí no para la cosa. El meollo del asunto ahora es una auditoría externa. Sheinbaum dejó claro que no habrá transporte de pasajeros hasta que una agencia certificadora internacional revise todo y emita recomendaciones.
“Ya estaba certificado nacionalmente, pero queremos la certificación internacional”, explicó. “Hasta que no vengan las recomendaciones, no iniciará”.
Mientras tanto, el tema de las compensaciones para los afectados sigue en manos de la Fiscalía. La presidenta fue clara: los montos se revisan caso por caso y no se harán públicos por protección a las familias.
El transporte de carga podría reactivarse antes, una vez que se liberen las vías y se verifique su estado. Pero para los pasajeros, la espera será más larga. Todo depende ahora de ese dictamen extranjero que buscan con urgencia.

















