La oferta ha estado sobre la mesa por años, y no es la primera vez que un gobierno mexicano la escucha. La presidenta Claudia Sheinbaum lo confirmó hoy: Estados Unidos ha ofrecido, reiteradamente, que sus agencias de seguridad e incluso fuerzas militares participen directamente en operativos contra el crimen organizado en territorio nacional.
La pregunta vino a raíz de un reporte del The New York Times que detalla cómo la administración del presidente Donald Trump ha intensificado la presión para permitir ataques a laboratorios de fentanilo.
La respuesta de Palacio Nacional fue clara y firme. > “Nos han ofrecido que elementos de alguna de las agencias o incluso militares participen para ayudarnos… y siempre hemos dicho que no”, afirmó Sheinbaum durante su conferencia matutina.
Aquí está el matiz crucial, el que define toda la relación bilateral en este tema espinoso. La cooperación sí existe, pero bajo reglas muy estrictas. Se trata de intercambio de información, inteligencia y, a veces, apoyo con equipo técnico de vigilancia.
“¿Qué les planteamos en dónde se puede colaborar? Información, mucha información”, detalló la mandataria. Todo esto, eso sí, debe partir de una solicitud expresa de México y bajo condiciones previamente pactadas.
Sheinbaum fue enfática al trazar la línea roja. La colaboración se limita a lo técnico y logístico. Nunca a la intervención directa en acciones sobre el terreno.
“Los operativos, las acciones se realizan con los elementos mexicanos”, reiteró. Ya sean las Fuerzas Armadas o las instituciones de seguridad pública, la ejecución es 100% nacional.
Este principio de soberanía, dijo, es innegociable y ha guiado la relación con Washington a través de varias administraciones. El mensaje final es uno de colaboración cautelosa: se acepta la ayuda, pero nunca a costa de ceder el control.














