Sheinbaum y Trump afirman avances sin cambios en T-MEC

En un ejercicio de diplomacia que parece sacado de un manual de realpolitik del siglo XXI, la presidenta Claudia Sheinbaum salió a narrar los pormenores de su charla telefónica con Donald Trump. El mensaje central fue claro como el agua turbia: todo avanza, pero nada cambia.

Sobre el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, la mandataria fue categórica. “En la conversación no hubo nada adicional”, afirmó, pintando un cuadro de entendimiento mutuo que es, cuanto menos, tranquilizador en su vaguedad. El vecino del norte quiere ajustar las reglas de origen, especialmente para los coches, un tema que ya está sobre la mesa.

“Estuvo de acuerdo conmigo en que vamos avanzando en el entendimiento general que tenemos”, indicó Sheinbaum.

La industria automotriz mexicana, con la que se reunió justo este miércoles, es el corazón palpitante de esta negociación. El objetivo oficial suena a un delicado acto de malabarismo: evitar que se pierda producción, ayudar a que otras empresas compren esas operaciones y, de paso, acompañar a los trabajadores que queden en el camino.

Mientras tanto, se trabaja en agilizar trámites aduaneros, acelerar devoluciones de impuestos y definir con años de anticipación normas ambientales para vehículos. Por si fuera poco, se creará una comisión intersecretarial solo para seguirle el rastro a este sector. Burocracia al servicio de la agilidad, una paradoja muy mexicana.

Y en medio del tira y afloja comercial, Trump encontró espacio para una invitación. Quiere que Sheinbaum lo visite en Estados Unidos. No hay fecha, pero sí la promesa de seguir hablando. Un gesto cordial en un mar de tecnicismos.

Lo que no se tocó en la llamada fue igual de revelador: el espinoso asunto del petróleo a Cuba. Ese tema queda en manos de los cancilleres, en otra mesa, para otra conversación. Por ahora, el show debe continuar.

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