Otra llamada más se suma al historial. La decimosexta conversación telefónica entre la presidenta Claudia Sheinbaum y el mandatario estadounidense Donald Trump duró unos 40 minutos este jueves. El tono, según ella, fue “agradable y cordial”. Pero detrás de la cortesía, ¿qué se discutió realmente?
La narrativa oficial es de coincidencia y progreso. “Sobre temas de seguridad coincidimos que vamos muy bien”, afirmó Sheinbaum en su mañanera. Trump, por su parte, calificó la plática como “muy productiva” en Truth Social. Sin embargo, un periodista investigativo sabe que el diablo está en los detalles omitidos.
“Nosotros nunca vamos a aceptar operaciones conjuntas de fuerzas federales de Estados Unidos en nuestro territorio”, sostuvo Sheinbaum con firmeza.
Esta declaración no surgió de la nada. Es una respuesta directa a rumores y presiones que circulan en corrillos políticos y medios internacionales. The Wall Street Journal había publicado sobre la captura de Ryan Wedding en una operación del FBI en México. Sheinbaum aclaró que ese tema no se abordó. Tampoco hubo, según ella, insistencia por una intervención terrestre estadounidense.
¿Entonces qué llenó esos 40 minutos? El comercio fue un pilar. Se habló del T-MEC, pero sin modificaciones concretas. Sheinbaum explicó que el gobierno de EE.UU. tiene interés en fortalecer reglas de origen, especialmente en lo automotriz. Nada está cerrado. Marcelo Ebrard viajará a Washington la próxima semana para seguir negociando.
Un dato curioso: Melania Trump se integró brevemente a la llamada. Un gesto protocolario que Sheinbaum luego destacó en redes sociales, recordando su encuentro previo en Washington. ¿Simple cortesía o un intento de suavizar la imagen de una relación puramente transaccional?
Trump lanzó un halago público: “México tiene una líder maravillosa y muy inteligente”. Pero las palabras amables en redes contrastan con las complejas negociaciones de fondo sobre frontera, narcotráfico y aranceles.
La presidenta fue clara en lo que no cedió: soberanía. La colaboración en seguridad existe —intercambio de información, detenciones— pero las operaciones en suelo mexicano las ejecutan fuerzas locales. Ese es el límite rojo.
Al final, quedan más reuniones por venir. Trump extendió una invitación abierta para que Sheinbaum visite Estados Unidos. No hay fecha, pero el canal de comunicación permanece abierto. La relación avanza, paso a paso, entre sonrisas públicas y líneas rojas muy claras trazadas en privado.

















