En la mañanera de este miércoles, la presidenta Claudia Sheinbaum habló sobre un tema que suena a futuro, pero que está enterrado en nuestro presente: el litio.
La mandataria aseguró que “ya hay tecnología” para extraer este mineral crítico. Sin embargo, lanzó de inmediato una salvedad que lo cambia todo. El problema no es el saber cómo, sino a qué precio.
“El otro día me preguntaron que si ya teníamos la tecnología para sacar el litio y ya se tiene. El tema, pues es que se está valorando el costo”
¿La razón? El litio mexicano no se encuentra en vetas puras y accesibles. Está mezclado con arcilla. Sheinbaum lo describió con una claridad casi doméstica: es como un barro revuelto con litio, mucho más complejo y costoso de procesar que si estuviera en arena.
Pero ¿por qué tanto interés en este elemento? La presidenta conectó los puntos hacia la gran transformación energética. El litio es la piedra angular de las baterías para autos eléctricos, los molinos de viento y los paneles solares.
En un mundo que gira hacia el proteccionismo, como mencionó al referirse a los aranceles de la era Trump, asegurar estos materiales críticos se vuelve una cuestión de seguridad nacional y autonomía industrial.
Así que el mensaje queda claro: México tiene el recurso y (supuestamente) el conocimiento técnico. Lo que falta descifrar es la ecuación económica para hacer viable explotar ese ‘barro’ del futuro.


















