Un Fallo Judicial que Interpela a la Sociedad
La condena de 62 años y 8 meses de prisión para Alex N, por el feminicidio de su pareja Yulisa de 20 años, no es solo un número en un expediente. Es un punto de inflexión que exige una reflexión profunda: ¿estamos ante un castigo ejemplar o frente al síntoma de un sistema que sigue fallando en prevenir? Este veredicto, emitido en Veracruz, actúa como un espejo social que refleja tanto los avances en la persecución del delito como la persistencia de una epidemia de violencia machista.
De la Impunidad a la Responsabilidad: Un Cambio de Paradigma
La sentencia, dictada en el juicio oral 13/2025, va más allá de la privación de libertad. La suspensión de derechos civiles y la imposición de una reparación integral del daño representan un enfoque disruptivo. En lugar de ver solo al culpable, la justicia comienza a reconocer la deuda histórica con las víctimas y sus comunidades. El crimen, ocurrido en Las Choapas, dejó una herida en el tejido social que un simple encarcelamiento no sana. ¿Y si cada sentencia por feminicidio incluyera obligatoriamente la creación de un programa educativo o un fondo comunitario para erradicar la violencia de género en esa localidad?
La Comunidad como Testigo y Parte de la Solución
El impacto en la congregación del Cerro de Nanchital evidencia que estos crímenes son un ataque colectivo. La conmoción pública debe transformarse en un motor de innovación social. Imaginemos un modelo donde las fiscalías especializadas, como la que logró esta condena, no solo procesen casos, sino que también lideren “laboratorios de paz” locales, conectando datos, patrones y recursos para intervenir antes de que ocurra la tragedia. La verdadera justicia sería una sociedad donde las Yulisas del futuro no necesiten leyes draconianas para estar seguras, porque la equidad y el respeto ya estén arraigados en la cultura.
Este caso, más que un cierre, debe ser un disparador. Nos obliga a pensar lateralmente: la próxima frontera no está en aumentar las penas, sino en descifrar el código cultural que normaliza la posesión y el control. La sentencia es un rayo de justicia en un cielo aún nublado, pero la tormenta solo cesará cuando dejemos de ver el feminicidio como un crimen pasional aislado y lo entendamos como el fracaso último de un sistema que debemos reinventar desde sus cimientos.















