Virus desconocido mata a cuatro niños

0

En menos de 36 horas, por lo menos cuatro niños neoloneses murieron en un radio de 12 kilómetros muy cerca de Monterrey y aunque los síntomas eran los mismos, las autoridades médicas escribieron causas diferentes en sus Actas de Defunción.

¿Qué fue lo que mató a Aldo Elizondo de Mina de cuatro años, a Monserrat González y Maily Garza de tres años de Hidalgo?
Esa es la pregunta que sus padres se hacen todos los días y hasta el momento no hay quién les responda.

Las autoridades lejos de darles certidumbre los llenan de temor. “Hemos encontrado algo en la sangre de los niños”, les dicen los médicos, pero medio año después.

¿Es contagioso? Pregunta una desconsolada madre. “No lo sabemos” responde el galeno.

Todo comenzó en febrero pasado, rapidísimo. El pequeño Aldo, inquieto y juguetón, comenzó con fiebre; su piel se cubrió de puntitos rojos y murió en unas horas.

Los médicos que lo atendieron en una clínica del IMSS juraban que se trataba de varicela o sarampión, pero en su Acta de Defunción dice bien claro: Meningoencefalitis.

“¿Cómo los saben si ni siquiera le hicieron la autopsia? Vaya, ni siquiera le sacaron líquido encefaloraquideo”, dice Coral Rodríguez, directora de la fundación ‘Abrazos de Vida’.

“Estamos desconcertados, no sabemos nada y pasa el tiempo y cada vez tenemos más preguntas, dice la mamá de Aldo, Lizeth Aguilar.

Poco después enfermó Maily Garza, una chiquita risueña de cabello rizado y grandes ojos café. Apenas de tres añitos y ya empezaba a contar uno, dos, tres.
Su abuela Elizabeth Delgado, no tiene paz.

La mujer de mirada triste habla sobre Maily, de lo risueña y alegre que era, de cuando nació. Saber que ya no está la sume en el llanto.

Critica severamente el servicio médico que ofrecen las clínicas locales pero más le asusta que el gobierno esté escondiendo información y con ello poniendo en riesgo a más niños.

El Acta de Defunción de Maily despierta más interrogantes. Claro se leen tres causas: Shock séptico, meningitis viral y varicela. ¿Acaso alguna de las tres enfermedades se parecen?

“A leguas se ve que no saben ni de lo que escriben. ¿Con qué seguridad dicen algo que ni saben? Ni siquiera saben qué tenía mi chiquita”, dice la abuela bañada en lágrimas.

“Monse”, se lee en un pedacito de banqueta afuera de su casa ubicada en las faldas de una montaña improvisaba. Monserrat González de sólo tres años fue la tercera víctima.

¿Fue acaso otra víctima de la negligencia médica?
Su mamá Yéssica Leos está en cama. Su médico le ha exigido guardar reposo; sufre de una gran depresión que pone en riesgo la vida de los gemelos que lleva en su vientre.

Recibe a la reportera en su lecho.

Su cuerpo está cubierto con cobertores de cuadros azules y grises, a pesar del caliente verano del campo neolonés.

La luz de las velas tiembla de vez en cuando al entrar el viento, las cenizas de Monse reposan en un ánfora blanca, escoltada por una estatuilla religiosa y unas flores marchitas, todo sobre un altarcito formado con un pedazo de madera.

Las risotadas de la Monse ya no se escuchan por la casa. Su papá es un jornalero que intenta mitigar el dolor, acaso con un par de cervezas regias, elaboradas a un par de horas de su casa.

A pesar de su semblante pálido y sus ojos llorosos el rostro de Yéssica es de tanta aflixión. Cada pregunta duele a las dos mujeres que comparten el diálogo.

Yéssica se pasa los dedos por sus ojos, toma fuerza para explicar paso a paso cómo la salud de su Monserrat se fue estropeando cada vez más hasta matarla.
Monserrat ingresó a la clínica en dos ocasiones y la dieron de alta.

El Acta de Defunción asegura que la nena murió por un “shock séptico”, pero cuando una persona sufre esto sus órganos comienzan a fallar y la muerte es inminente.

Pero, si los órganos de Monse fallaron a consecuencia del shock séptico ¿porque entonces en la clínica 33 del IMSS le pidieron a Yéssica que los donara?

Tras la muerte de estos tres niños, la fundación ‘Abrazos de Vida’ que preside Coral Ramírez comenzó a denunciar lo que estaba pasando, sin embargo, poco caso hacían las autoridades, hasta que algunos medios de comunicación se interesaron en la misteriosa muerte de los chicos.

Gracias a la denuncia los nuevos afectados fueron mejor atendidos en los centros médicos.

Dos niños de Hidalgo lograron salvarse, sin embargo, una de las madres cuenta algo que ocurrió que la semana antepasada y que la mantiene inquieta.

“Llegó el director de la clínica en su propio carro y nos pidió a mí y a mi esposo que lo acompañáramos a la clínica con el niño, que porque decía que algo habían encontrado en su sangre”, cuenta María Martínez, nombre ficticio, teme dar el real.

Cuando llegaron a la clínica, la mujer relata que fueron llevados a un área aislada donde les sacaron varias muestras de sangre a toda la familia.

“No nos dicen que pasa, sólo que han encontrado algo raro en la sangre del niño. Preguntamos que si es contagioso y el médico dice que no sabe, entonces?
Algunos médicos aseguran que se trata del Síndrome Guillain Barré:

De acuerdo al sitio Medicine Plus “El Síndrome de Guillain-Barré es un trastorno poco común que hace que el sistema inmunitario ataque el sistema nervioso periférico.

Los nervios del sistema nervioso periférico conectan el cerebro y la médula espinal con el resto del cuerpo. La lesión de estos nervios dificulta la transmisión de las señales.

También se menciona al Síndrome de Kawasaki:” Una enfermedad rara infantil. Hace que se inflamen las paredes de los vasos sanguíneos en el cuerpo. Puede afectar cualquier tipo de vaso sanguíneo, incluidas las arterias, las venas y los capilares.

No se conocen sus causas, pero los síntomas incluyen fiebre alta que dura más de cinco días, hinchazón de los ganglios linfáticos del cuello, picazón en la sección media y en la zona genital, labios rojos, secos y partidos y la lengua hinchada y enrojecida, palmas de las manos y las plantas de los pies rojas e hinchadas y ojos enrojecidos.

La tercer sospechosa de haber matado a los niños es la Rikettsia que de acuerdo al Manuel Médico Merk, la mayoría de estas infecciones se transmiten a través de garrapatas, ácaros, pulgas o piojos.

Algunos de los síntomas son: fiebre, cefalea intensa y por lo general erupción cutánea, que suelen ir acompañadas de malestar general.

Los síntomas sugieren el diagnóstico, y para confirmarlo, los médicos realizan pruebas especiales que utilizan una muestra de la erupción cutánea o de sangre.

Se administran antibióticos tan pronto como los médicos sospechan una de estas infecciones.

Las investigaciones para determinar qué mato a los niños siguen su curso pero difícil será concluirlas pues a ni a Aldo, Monse o Maily se les practicó la autopsia y sus cuerpecitos no han sido exhumados.

Lo más extraño de este caso es que, poco antes de morir, los chicos observaron inflamación que inicia en los pies y va subiendo, misma que continuará hasta después de muertos desfigurando sus pequeños rostros.

-Casi les explota la nariz, dice Coral Rodríguez.

Deja una respuesta