El Estado decreta la no existencia del atentado
La máquina estatal despliega su coreografía de negación mientras el humo aún no se disipa.
La máquina estatal despliega su coreografía de negación mientras el humo aún no se disipa.
Un fallo en la supervisión técnica termina en una pérdida irreparable para una familia y una comunidad.
La máquina estatal despliega su peculiar alquimia ante la catástrofe: convertir promesas en papel mojado y estadísticas en olvido.
La tierra se traga vidas mientras el circo burocrático despliega su inútil coreografía. La naturaleza expone la fragilidad de los planes humanos.
La burocracia y la ayuda oficial se toman su “poquito” para llegar, mientras la ciudad se ahoga en promesas incumplidas.