Fortnite devora otro icono de la infancia con ‘Un show más’

En un movimiento que sorprende a absolutamente nadie, el coloso digital Fortnite ha extendido sus tentáculos para engullir otro pedazo de nuestra infancia colectiva. Los guardabosques del parque, Mordecai y Skips, han sido oficialmente reclutados como skins jugables. Su misión: correr, construir y disparar junto a Darth Vader, Goku y una versión adolescente de Lara Croft en el campo de batalla más incongruente del universo.

La noticia llega con una peculiaridad burocrática digna del Ministerio de Sillones del programa. Rigby, el perpetuo holgazán y co-protagonista, no obtiene el rango de skin completa. En su lugar, es asignado al cargo de “compañero”. Una decisión que Epic Games justifica con el solemne argumento de “limitaciones técnicas relacionadas con la estatura”. Imagínense: un universo donde un mapache antropomórfico puede blandir un martillo de Thor, pero donde la altura de un oso mapache es un obstáculo insalvable para la física del juego.

“La elección de Rigby como compañero responde a limitaciones técnicas relacionadas con la estatura del personaje”, explicaron portales especializados, citando fuentes del desarrollo.

Es la reducción al absurdo perfecta. El perezoso Rigby, cuyo mayor logro era evitar el trabajo a toda costa, es ahora literalmente un accesorio. Un peluche digital que emite sonidos mientras otros hacen el trabajo sucio. Quizás sea el homenaje más fiel al personaje.

Esta colaboración es solo el último capítulo en la saga épica de Fortnite: El Museo de los Recuerdos Licenciados. Primero fue Hora de Aventura, luego Ed, Edd y Eddy. La estrategia es clara: excavar en la cantera nostálgica de los millennials y la Generación Z, extraer los iconos, pulirlos y ponerles un precio en V-Bucks.

Los especialistas lo llaman “monetización basada en skins”. Los jugadores saturrados lo llaman “la máquina expendedora infinita”. El resultado es el mismo: un espacio virtual donde conviven sin rubor Batman, un personaje de Dragon Ball Z y ahora un pájaro azul con problemas emocionales.

La colección se completa con gestos como el “Ooohhhh”, permitiéndote expresar asombro genuino ante el caos cross-over que has ayudado a financiar. Es el ciclo perfecto: vendes tu memoria cultural por 1.500 V-Bucks, y luego pagas unos cientos más para poder reaccionar apropiadamente ante tu propia decisión.

Así que prepárense. Pronto podrán ver a Mordecai recibiendo un francotirador de MrBeast mientras Rigby, desde su mochila-compañero, murmura algo sobre querer irse a casa a jugar videojuegos. La ironía es tan densa que podría usarse para construir una pared en el juego.

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