Trevor Noah, al mando de la gala de los Premios Grammy, no pudo evitar lanzar una pulla sobre el reciente acercamiento entre Nicki Minaj y Donald Trump. Con su humor característico, sugirió que la rapera faltaba al evento porque “seguía en la Casa Blanca” con el exmandatario.
El origen del chiste fue un encuentro real. Minaj se declaró “fan número uno” de Trump durante un acto en Washington a finales de enero. Allí elogió una iniciativa de cuentas bancarias para recién nacidos, parte de una ley promovida por su gobierno.
“Sigue en la casa blanca con Donald Trump, discutiendo temas más importantes”, bromeó Noah desde el escenario. Y añadió con picardía: “por cierto, yo soy el del trasero más grande que existe, aunque algunos digan que es el tuyo”.
Esas declaraciones de apoyo habían generado ya un gran revuelo. Muchos críticos las vincularon a políticas controvertidas de la era Trump, como las redadas de ICE. Noah simplemente llevó esa tensión política directo al corazón de la cultura pop, mezclando actualidad, espectáculo y un punto de vista mordaz.

















