Cruz Azul vive una remontada épica para eliminar a Chivas

La Noche en la que CU Respiró Fútbol Puro

En este oficio, he visto cientos de partidos, pero algunos se graban a fuego en la memoria colectiva. Lo que vivimos anoche en Ciudad Universitaria fue uno de esos encuentros que define el carácter de un equipo. Cruz Azul no solo jugó un partido de fútbol; libró una batalla psicológica contra sí mismo, contra el rival y contra un fantasma histórico de desilusiones. Y, créanme, salir victorioso de esa trinchera requiere más que técnica: exige corazón y una fe inquebrantable.

La apuesta de Nicolás Larcamón fue la primera lección. Sacar a Sepúlveda y meter al “Toro” Fernández desde el inicio no fue un simple cambio táctico; fue un mensaje claro de intenciones. En estos duelos de eliminación, a veces la presencia física y la agresividad en el área rival valen más que la posesión estéril. Lo he comprobado una y otra vez: en los momentos de máxima presión, un balón disputado con furia en el área pequeña puede cambiar más el ritmo que diez pases laterales.

Chivas, hay que reconocerlo, fue un rival incisivo y letal. Sus goles, primero de Cade Cowell y luego de Bryan González, fueron un balde de agua fría que silenció por momentos el alma azul de la cancha. En la banca, se siente ese silencio como un peso sobre los hombros. Pero ahí es donde se distingue a un grupo con temple. La reacción con el tanto de Fernández, fruto de una jugada colectiva preciosa, demostró que la máquina celeste, aunque golpeada, no se había descompuesto.

El complemento fue un manual de gestión emocional. Con Chivas administrando el marcador, muchos equipos se desinflan. Pero Cruz Azul mantuvo la creencia. Y entonces apareció la magia individual, ese factor “X” que tanto buscamos los analistas. Jeremy Márquez, con un zurdazo de antología, nos recordó que el fútbol se escribe también con momentos de inspiración pura. El estadio, que había respirado angustia, estalló. La energía se transformó por completo.

Sin embargo, la lección más grande llegó al final. Cuando todos daban por hecho la prórroga, llegó la jugada que forja leyendas. “Charly” Rodríguez, con la frialdad de un veterano en su primer partido, selló el 3-2. He aprendido que estos goles no son casualidad; son el producto de un equipo que, a pesar del sufrimiento, no deja de creer y de correr hasta el pitido final. La celebración desbordada no fue solo por el pase; fue la liberación de meses de dudas, una catarsis colectiva.

El Peso de la Historia y un Penal Decisivo

El partido tuvo también su drama humano. El penal fallado por Javier “Chicharito” Hernández es uno de esos momentos crudos que te recuerdan la brutal exigencia de este deporte. He visto a grandes figuras cargar con ese peso. En un instante, un legado puede opacarse ante la frialdad del resultado. Su error no solo definió la eliminatoria, sino que abrió un debate profundo sobre el destino de los ídolos en su tierra. Es un recordatorio duro: en fútbol, el presente es implacable, sin importar el glorioso pasado.

El Camino a la Gloria Queda Abierto

Con esta victoria agónica, Cruz Azul no solo accede a las semifinales del Apertura 2025; se inyecta una dosis monumental de confianza. En esta fase, el factor anímico es tan crucial como el esquema táctico. Las llaves quedaron servidas: Toluca vs Monterrey y el clásico regio entre Tigres y la propia Máquina. Larcamón y su cuerpo técnico tienen ahora la tarea de canalizar esta euforia en concentración. Por experiencia, sé que después de una noche tan épica, el peligro es la bajada emocional. El verdadero trabajo, el que forja campeones, comienza ahora.

Semifinales del Apertura 2025 definidas:

  • Toluca vs Rayados (Monterrey)
  • Tigres vs Cruz Azul

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