La noticia del regreso de BTS a tierras aztecas debería ser pura fiesta. Pero en lugar de eso, el ambiente está cargado. El anuncio de los conciertos en el Estadio GNP Seguros para mayo abrió un debate intenso sobre cómo se venden las entradas.
El problema no es la emoción, que sobra. El problema es la falta de información clara sobre los precios y el temor a los llamados ‘precios dinámicos’, que pueden cambiar en segundos durante la compra. Ante esto, el fandom no se quedó cruzado de brazos.
Se organizaron. Nació Unión ARMY México, un colectivo que agrupa a varias bases de fans del grupo y que ya está trabajando codo a codo con otros fandoms de K-Pop. Su misión es clara: visibilizar sus derechos como consumidores en una industria que a veces parece jugar con las reglas.
“Lo que buscamos es que el precio sea fijo y no esté cambiando a cada rato, que no haya sorpresas”,
explica Andy Zúñiga, vocero del colectivo, en entrevista con EL UNIVERSAL. La inquietud viene de malas experiencias pasadas en otros conciertos del género.
Sus exigencias son concretas y razonables: precios justos por zona, costos finales claros (con todos los cargos incluidos), condiciones de compra transparentes y, sobre todo, que toda esta información se dé a conocer antes de que empiece la preventa. Quieren evitar la angustia del ‘click’ sorpresa.
La presión ya está en marcha. Una primera manifestación en redes se viralizó y, aunque se suspendió tras publicarse el mapa oficial del estadio, la advertencia sigue en pie.
Si para este miércoles no hay información clara sobre los precios, el colectivo convocará a una marcha pacífica en la Ciudad de México. El punto de reunión sería el Metro Cuauhtémoc, con destino a las oficinas de Profeco.
“Sería una marcha pacífica… Simplemente para tener el mayor impacto, que Profeco nos escuche”,
subraya Zúñiga.
Pero su estrategia no se queda en la calle. También han lanzado una petición en Change.org dirigida a autoridades y empresas como Ticketmaster y OCESA. Y tienen otro frente de batalla: combatir la reventa ilegal.
Promueven campañas para que nadie compre entradas fuera de los canales oficiales y animan a denunciar cualquier irregularidad directamente con Ticketmaster e incluso con HYBE, la casa discográfica de BTS.
“Pedimos que no se les dé acceso a los revendedores y que los boletos realmente sean para ARMY”,
concluye el vocero.
Lo que empezó como expectativa por un concierto se transformó en un movimiento organizado. El ARMY mexicano ya no solo corea canciones; ahora también exige transparencia. Y está dispuesto a alzar la voz –de manera pacífica– hasta ser escuchado.
















