En un giro estratégico que fusiona la geopolítica con la economía global de los hidrocarburos, el expresidente estadounidense Donald Trump anunció en sus redes sociales que las autoridades interinas de Venezuela suministrarán entre 30 y 50 millones de barriles de crudo de alta calidad a Estados Unidos. Este acuerdo, valorado al precio del mercado, llega en medio de la tensión posterior a una incursión militar que resultó en la captura del líder venezolano Nicolás Maduro y en la muerte de al menos 24 agentes de seguridad, según reportes de Caracas.
En su publicación en Truth Social, Trump detalló que el petróleo “será transportado mediante buques de almacenamiento directamente a los muelles de descarga en Estados Unidos“. Afirmó que el capital del pago estaría bajo su supervisión, pero se destinaría a beneficiar a las poblaciones de ambas naciones.
Declaraciones de Delcy Rodríguez tras la incursión militar
Paralelamente, la Casa Blanca organiza una reunión en la Oficina Oval para este viernes con ejecutivos de gigantes energéticos como ExxonMobil, Chevron y ConocoPhillips, según fuentes anónimas familiarizadas con la agenda.
La presidenta interina venezolana, Delcy Rodríguez, respondió a las advertencias previas de Trump, quien sugirió que su destino sería adverso si no alineaba al país con los intereses estadounidenses. “En lo personal, quienes me amenacen, lo digo, mi destino… no lo decide sino Dios“, aseveró Rodríguez en un acto público. Posteriormente, decretó siete días de luto nacional por las víctimas de la operación, a quienes denominó “mártires caídos en esta agresión sin precedentes”.
Repercusiones y respuesta institucional
El fiscal general venezolano, Tarek William Saab, informó que “décadas” de funcionarios y civiles fallecieron durante el ataque en Caracas, prometiendo investigar lo que calificó como un “crimen de guerra“. El gobierno de Cuba confirmó la muerte de 32 de sus militares y policías durante la redada.
Según el Pentágono, siete soldados estadounidenses resultaron heridos, cinco de los cuales ya se han reintegrado. Las fuerzas armadas venezolanas publicaron en Instagram un tributo en video para los agentes caídos, combinando imágenes de los fallecidos con escenas de la incursión, mientras en las calles de Caracas se realizaban actos de apoyo al gobierno.
División política y debate interno en EEUU
Trump confrontó las críticas de los demócratas hacia la captura de Maduro, recordando que su predecesor, Joe Biden, también había solicitado el arresto del mandatario venezolano por cargos de narcotráfico. En un retiro de legisladores republicanos, expresó su frustración por la falta de reconocimiento bipartidista a una operación que consideró exitosa.
Maduro, acusado por Estados Unidos de narcoterrorismo, se declaró inocente ante un tribunal federal. La transacción petrolera anunciada por Trump, con el crudo cotizado alrededor de 56 dólares por barril, podría alcanzar un valor de 2.800 millones de dólares, equivalente a aproximadamente dos días y medio del consumo estadounidense.
Reacciones internacionales y tensión geopolítica
Las declaraciones de Trump han generado alerta global sobre una posible política exterior más expansionista. Sus comentarios sobre Groenlandia y amenazas a Colombia —a cuyo presidente acusó de estar vinculado al narcotráfico— han provocado reacciones diplomáticas. La canciller colombiana, Rosa Villavicencio, anunció una queja formal ante la embajada estadounidense.
Simultáneamente, los líderes de Francia, Alemania, Italia, Polonia, España y el Reino Unido se unieron a Dinamarca en defensa de la soberanía de Groenlandia, reafirmando que su futuro solo compete a su pueblo y a Copenhague.
Una encuesta de The Washington Post y SSRS revela una sociedad estadounidense dividida respecto a la captura de Maduro, con un 45% oponiéndose a que Estados Unidos tome el control para instalar un nuevo gobierno en Venezuela. La mayoría abrumadora cree que el pueblo venezolano debe decidir su propio futuro.

















