“Acoso, violación y secuestro”, las muras por las que pasa una mujer migrante

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Debido a la situación económica, política y de inseguridad, cientos de migrantes en los últimos años han decidido desplazarse a los Estados Unidos, cruzando varias fronteras, muros que son físicos y a su vez involucra barreras en las que el hombre está presente, dejando a la mujer expuesta ante estos hechos.

Patricia Betanzos, psicóloga de Médicos Sin Fronteras (MSF), atiende desde hace casi dos años a personas solicitantes de asilo en Matamoros, norte de México. Ella asegura que las mujeres han sufrido violencia sexual en la ruta hacia Estados Unidos, además de cargar con el miedo de ser secuestradas o con la responsabilidad completa del cuidado de sus hijas e hijos. Todos estos factores, sumados a la desgastante espera, impactan su salud mental, quitándoles, a algunas, las ganas de vivir.

“Ellas son muy conscientes de que al salir de su país se van a encontrar con probables eventos de violencia sexual, también llegan a ser testigos de violencia, asesinatos o amenazas. Tienen miedo a ser secuestradas o reclutadas de manera forzada por grupos armados dentro de su país o fuera. Se enfrentan, además, a la discriminación”, indica.

La fatiga durante su estadía en la localidad fue mucha, ya que tuvieron que lidiar con diferentes situaciones, desde la desesperación hasta el acoso así como poder salir adelante durante estos días en los que esperaban la respuesta por parte de las autoridades estadounidenses.

“Hablaría de tres trastornos importantes que hemos estado trabajando: el primero es el estrés postraumático; es decir, después de un evento de violencia inesperado se desencadenan muchas reacciones en su cuerpo y en su estado de ánimo. Por otro lado, estas mujeres ya tienen más de un año esperando, entonces hay muchas cuestiones que las oprimen y que las preocupan, y algunas las llevan hasta un estado depresivo. Lo detectamos cuando hay una desesperanza, falta de interés en realizar sus actividades diarias, como levantarse, hacer el desayuno o prender el fuego”, puntualizó.

Por: Ezequiel Castillo.

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