Por Ángel Domínguez
Tamaulipas.– El sector de importación de vehículos inició el año con actividad positiva, aunque enfrenta un escenario de alta incertidumbre ante la entrada en vigor de nuevas disposiciones fiscales y aduanales, advirtió Tomás Cantú González, importador de autos en Matamoros.
El empresario explicó que desde el 1 de enero de 2026 comenzaron a aplicarse reformas que endurecen los controles en materia tributaria y aduanera, lo que impacta directamente a quienes prestan servicios de importación.
Destacó que ahora se exige una mayor trazabilidad de las operaciones, principalmente para identificar a clientes frecuentes y comprobar movimientos mediante transferencias electrónicas.
Señaló que uno de los principales retos es que el importador funge como intermediario, ya que los vehículos son adquiridos directamente por los particulares en el extranjero.
Sin embargo, la normativa actual solicita que el importador demuestre la compra, aun cuando no es quien realiza la operación comercial, lo que genera vacíos legales aún no resueltos.
Cantú González informó que a partir de marzo entrará en vigor el manifiesto de valor, un requisito que obligará a reforzar la documentación de cada unidad importada.
Ante ello, dijo, el sector ya trabaja con asesores jurídicos para cumplir con la ley o encontrar mecanismos alternos que permitan operar sin frenar la actividad.
Indicó que se busca establecer mesas de trabajo con el gobierno federal para retomar la creación del comité intersecretarial, integrado por dependencias federales, autoridades aduanales y representantes del sector automotriz, con el objetivo de ajustar reglas y generar condiciones equitativas para autos nuevos y usados.
En cuanto al comportamiento del mercado, señaló que desde septiembre del año pasado se observó un repunte en la importación legal de vehículos, impulsado por la renovación del decreto vigente y la inclusión de nuevos modelos.
Este incremento coincidió con la disminución del esquema de regularización anterior, que había generado una competencia desigual para los importadores formales.
Finalmente, Tomás Cantú González subrayó que el 2026 será un año de ajustes, donde algunas disposiciones comienzan a ordenar el mercado, mientras otras generan fricción operativa.
Afirmó que el reto será alinear las reglas para que la actividad continúe de manera legal, transparente y sostenible en la frontera.















