En un contexto urbano donde la indiferencia suele ser la norma, un hecho aparentemente sencillo adquiere una resonancia profunda. La escena ocurrió en una tienda Elektra, un establecimiento comercial dedicado a la venta de electrodomésticos, muebles y productos financieros. Allí, cuatro perros callejeros encontraron un refugio inesperado durante la noche, no por descuido, sino por una decisión deliberada y compasiva del personal o los responsables del local. En lugar de seguir el protocolo habitual de ahuyentarlos para mantener la pulcritud impersonal del espacio comercial, se optó por permitirles el acceso, transformando el recinto en un improvisado y seguro albergue.
Este gesto, que podría pasar como una anécdota menor, en realidad despliega un análisis técnico y social de múltiples capas. En primer lugar, aborda la gestión de espacios privados de acceso público. Las grandes cadenas de retail operan bajo estrictos manuales de operación e imagen, donde la presencia de animales no controlados suele considerarse una variable de riesgo e higiene. La decisión de apartarse momentáneamente de ese protocolo indica un ejercicio de discrecionalidad humana, priorizando un principio ético de auxilio por encima de una norma rígida. No se trató de un descuido en la seguridad, sino de una evaluación contextual que ponderó la ausencia de clientes y la necesidad básica de los animales.
La imagen de los perros durmiendo plácidamente entre sofás y muebles de exhibición no es solo conmovedora; es un potente contraste visual. Estos artículos, diseñados y dispuestos para estimular el deseo de consumo y representar un ideal de vida doméstica, adquirieron de pronto una función primaria y real: ofrecer descanso y cobijo. Este contraste desmaterializa temporalmente el propósito comercial del espacio y lo reconfigura como un lugar de comunidad. El establecimiento, por unas horas, dejó de ser solo un punto de transacción económica para convertirse en un nodo de cuidado, alterando profundamente su relación con el entorno vecinal.
Desde una perspectiva de responsabilidad social empresarial, el acto plantea un debate significativo. Las corporaciones destinan importantes recursos a construir campañas de RSE estructuradas, a menudo con un alto componente de marketing. Sin embargo, este incidente muestra cómo la auténtica responsabilidad social puede emerger de manera orgánica en la línea de operación, a través de decisiones micro que tienen un impacto macro en la percepción de la marca. La empatía ejercida por los empleados o gerentes en turno genera un capital de confianza y buena voluntad que ninguna campaña publicitaria puede comprar de manera genuina. Es una demostración práctica de que los valores corporativos no solo se redactan en un código de ética, sino que se ejecutan en situaciones reales y no previstas.
El fenómeno de los perros callejeros en muchas ciudades, particularmente en Latinoamérica, es un problema complejo de salud pública, bienestar animal y gestión municipal. Frente a esta realidad abrumadora y a menudo burocrática, la acción individual o local adquiere un valor ejemplar. No resuelve la problemática estructural, pero sí establece un precedente de comportamiento y humaniza el entorno comercial. Sugiere que los espacios de negocio pueden, y quizá deben, tener una función social más amplia que la meramente económica, especialmente durante las horas en que no están prestando servicio a clientes.
Finalmente, el incidente trasciende la anécdota para convertirse en un caso de estudio sobre la toma de decisiones con empatía en entornos corporativos. Evalúa el equilibrio entre el cumplimiento normativo y la flexibilidad humanitaria, entre la imagen de marca estereotipada y la autenticidad en la relación con la comunidad. El mensaje subyacente es claro: la compasión y el sentido común pueden, y deben, integrarse en la operación diaria de cualquier organización. Este episodio en la tienda Elektra no es una llamada al desorden, sino una demostración poderosa de que la verdadera profesionalidad puede incluir, en su definición, la capacidad de responder con humanidad ante las necesidades inmediatas del entorno en el que la empresa opera.


















