Seis días han pasado. El aire en Culiacán aún huele a pólvora y a preguntas sin responder. Sergio Torres Félix, líder estatal de Movimiento Ciudadano, sigue luchando en terapia intensiva. Las autoridades dicen que hay “mejoras leves”. Pero dentro de esa frase vaga se esconde una realidad: su situación sigue siendo delicada.
Su compañera, la diputada Elizabet Montoya Ojeda, se recupera de un disparo en el ojo en una clínica privada. Estable, evolucionando favorablemente. Pero nadie dice cuándo saldrá. El silencio sobre su vista es ensordecedor.
Todo ocurrió en un trayecto corto, casi rutinario. Del Congreso a las oficinas del partido sobre Niños Héroes. Minutos antes, ambos habían estado en una sesión de trabajo. Tenían un viaje programado a la Ciudad de México. Salieron antes de tiempo para recoger documentación.
“Dentro de la gravedad de las lesiones que presenta Torres Félix, este observa una mejoría en su salud”, explicó Cuitláhuac González Galindo, secretario de Salud del Estado.
Pero aquí está lo que no cuadra: ¿quién sabía que saldrían antes? ¿Quién conocía esa ruta? ¿Fue un ataque oportunista o algo planeado con precisión quirúrgica?
Los atacantes viajaban en un Versa blanco. Dispararon con armas automáticas a escasos metros de las oficinas del partido. Luego abandonaron el auto a tres calles, frente al estadio universitario. Allí despojaron a trabajadores de una panadería de su camioneta.
Esa misma noche, la camioneta robada apareció abandonada en el estacionamiento de un supermercado. Fría, vacía, como un guiño macabro.
La Fiscalía General del Estado “continúa con las investigaciones”. Esa frase se repite como un mantra oficial cada vez que ocurre violencia en Sinaloa. Pero los ciudadanos escuchan esos ecos vacíos y se preguntan: ¿avanzan realmente? ¿O solo marcan tiempo mientras los responsables desaparecen en la niebla?
Mientras tanto, dos políticos yacen en camas de hospital. Un chofer también resultó herido. Y Culiacán espera respuestas que parecen llegar más lentamente que la recuperación de las víctimas.


















