Una Revolución Energética que Desafía el Orden Geopolítico
En un movimiento que trastoca los manuales convencionales de política exterior, José Ramón López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, ha defendido con vehemencia un dato revelador: México ha desplazado a Venezuela como el socio energético primordial de Cuba. Según el Financial Times, la nación azteca emerge ahora como el abastecedor clave de crudo para la isla, un giro estratégico que cuestiona las lógicas del aislamiento y propone una diplomacia de solidaridad práctica.
¿Una Nueva Filosofía en la Geopolítica del Petróleo?
Desde sus redes sociales, el hijo del exmandatario morenista lanzó una crítica mordaz a las estrategias que, a su juicio, castigan a los pueblos. Con ironía penetrante, cuestionó: “Claro, lo verdaderamente responsable hubiera sido cortarles la energía, paralizar el transporte y apagar hospitales”. Su postura subraya el apoyo de México a la isla, gobernada por Miguel Díaz-Canel, frente a una aguda crisis de combustibles. López Beltrán profundizó su reflexión con un comentario incisivo: “nada combate mejor una ideología que castigar directamente a la población civil. Una estrategia humanitaria impecable, sin duda”, escribió en su cuenta de X, desafiando la narrativa del poderío como única herramienta de presión.
Los Números de una Disrupción Estratégica
El análisis de Victoria Grabenwöger, experta de la firma Kpler, confirma esta transición. Mientras las importaciones de crudo venezolano a Cuba se desploman, México se consolida como su proveedor principal. El artículo “Mexico risks Donald Trump´s ire with Cuban oil shipments” detalla que, bajo la administración de Claudia Sheinbaum, México envía un promedio de 12,284 barriles diarios (bd), cubriendo un 44% de las importaciones totales cubanas. Esto representa un incremento del 56% respecto a 2024. En contraste, Venezuela apenas exporta 9,528 barriles por día, equivalentes al 34% del total.
Un Tablero Geopolítico en Reconfiguración Total
Este giro ocurre en un contexto volátil. Tras la intervención del presidente Donald Trump en territorio venezolano y la captura de Nicolás Maduro, se anunció que Venezuela suministrará hidrocarburos a Estados Unidos, con fondos administrados por Trump. En este escenario, la decisión mexicana de intensificar el flujo de crudo a Cuba no es solo una transacción comercial; es un acto de soberanía energética y un desafío lateral al orden unipolar. ¿Podría este flujo de petróleo convertirse en el nuevo “puente humanitario” que redefine el concepto de influencia internacional, demostrando que la verdadera potencia no reside solo en la coerción, sino en la capacidad de sostener la vida de otros pueblos frente a la adversidad?
















