La prudencia que da la experiencia en el manejo de conflictos
En mi larga trayectoria observando la política mexicana, he aprendido que atribuir responsabilidades sin evidencias contundentes suele agravar los conflictos. Por eso valoro la postura de Ricardo Monreal Ávila, coordinador parlamentario de Morena, quien mostró una cautela que solo da la experiencia al negarse a secundar las declaraciones de la Secretaría de Gobernación sobre una supuesta “mano negra” opositora detrás de las protestas de transportistas.
Recuerdo crisis similares donde las acusaciones precipitadas entre PRI, PAN y PRD solo profundizaron la polarización. Monreal, desde su experiencia en San Lázaro, aplica una lección crucial: “No tengo elementos para poder hacer una afirmación así”. Esta prudencia evita escalar tensiones innecesariamente.
El arte del diálogo: lecciones de la trinchera legislativa
He comprobado que detrás de cada bloqueo hay historias reales que merecen escucha. Monreal acierta al priorizar el diálogo con los productores y autotransportistas: “hay demandas que no podemos desoír”. En mis años de negociación, aprendí que desestimar quejas legítimas bajo teorías conspirativas solo posterga soluciones.
El verdadero liderazgo, como muestra el diputado, reconoce que estos paros afectan a ciudadanos y empresas ajenos al conflicto. Por eso su ofrecimiento de que la Cámara de Diputados contribuya como mediador refleja sabiduría práctica: las instituciones deben ser puentes, no trincheras.















