Las cifras son duras y hablan de una realidad que muchos vivimos en carne propia. El año pasado, los trabajadores sacaron casi 39 mil millones de pesos de sus cuentas de Afore por desempleo. Es un récord histórico, un salto del 26.5% comparado con 2024.
Diciembre fue especialmente crudo: casi 4 mil millones retirados en un solo mes. La cifra más alta desde que se lleva registro. Casi dos millones de personas tuvieron que tocar ese dinero que debería ser sagrado, ese colchón para la vejez.
Es un nivel que no veíamos desde 2021, en lo peor de la pandemia. Eso te dice todo sobre el momento económico.
Mirando quiénes lideran estos retiros, Afore Coppel está arriba, seguida de Azteca y XXI Banorte. Son números que reflejan una presión constante, gota a gota, sobre el futuro pensionado del país.
Pero aquí hay un dato clave, uno que duele porque lo he visto repetirse: la Consar señala que buena parte de esto se debe a los falsos gestores, los ‘coyotes’. Estos personajes cobran comisiones abusivas, hasta del 30%, por un trámite que es gratuito.
‘Práctica que reduce el monto del ahorro y las semanas de cotización de los trabajadores’, advierte la Comisión.
Es una herida doble: el trabajador no solo pierde parte de su dinero ante el intermediario, sino que además afecta su historial y sus semanas cotizadas. Y mientras tanto, una reforma para frenar este esquema sigue durmiendo en el Senado. La urgencia es clara, pero la acción, como siempre, se hace esperar.

















