Claudia Sheinbaum salió al frente este martes para defender una de las medidas más discutidas del momento: el registro nacional de líneas móviles.
En su conferencia desde Palacio Nacional, la presidenta mexicana aseguró que el sistema, que ya está en vigor, tiene un solo objetivo: combatir delitos como la extorsión telefónica que afecta a miles de personas.
“El registro que es muy importante para garantizar la seguridad, particularmente ahora que estamos trabajando en el tema de extorsión, no tiene nada que ver con vigilancia”, afirmó Sheinbaum.
Aquí está el punto clave según la explicación oficial: los datos no los guarda el gobierno. Quedan en manos de las propias compañías telefónicas. Son ellas las responsables de esa información sensible.
Solo cuando se comete un delito comprobado —un fraude, una extorsión— las autoridades pueden solicitar a las telefónicas los datos específicos del dispositivo involucrado. No hay acceso generalizado.
El contexto es claro: en México hay más líneas celulares que habitantes. Se habla de unos 158 millones de dispositivos activos. Para Sheinbaum, en medio de la lucha contra el crimen organizado y sus tácticas digitales, este registro es una herramienta necesaria.
Pero la pregunta queda flotando en el aire, especialmente en una era donde la privacidad digital es moneda de cambio. ¿Dónde termina la seguridad y empieza la vigilancia? El debate apenas comienza.

















