En un despliegue de protocolo que habría enorgullecido a cualquier corte real, la presidenta Claudia Sheinbaum no estuvo sola. Para sostener una llamada telefónica, requirió la presencia física del secretario de Relaciones Exteriores, Juan Ramón de la Fuente; el secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, y el subsecretario para América del Norte, Roberto Velasco Álvarez. Un gabinete en miniatura, listo para escuchar.
El tema central fue, cómo no, la seguridad. Sheinbaum calificó la plática con el presidente estadounidense Donald Trump como “muy buena” y se apresuró a enlistar logros. La joya de la corona: una reducción del 50% en el cruce de fentanilo hacia Estados Unidos.
“¿Cómo se mide eso? Por las incautaciones que ellos hacen de fentanilo del otro lado de la frontera”, explicó durante su conferencia matutina. > “Y también, incluso, las muertes por fentanilo en Estados Unidos se han reducido en alrededor de 43 por ciento”.
Pero el recuento de victorias no terminó ahí. La presidenta aseguró que en México los homicidios han disminuido un 40%, se han desmantelado laboratorios y se han realizado detenciones. Todo ello, según narró, dentro de un marco de respeto mutuo.
“Y platiqué un poco del trabajo que hemos hecho en seguridad en México… cómo han disminuido 40 por ciento los homicidios; el trabajo que se ha estado realizando conjunto, con base en el entendimiento, con respeto a nuestras soberanías”.
La llamada, de unos 15 minutos, fue iniciativa de Sheinbaum luego de declaraciones públicas de Trump. De ella surgió un acuerdo tangible: los equipos del Grupo de Implementación de Seguridad (GIS) se reunirán en Estados Unidos entre el 22 y 23 de enero.
Sheinbaum relató que Trump incluso ofreció ayuda adicional. Una oferta que fue gentilmente declinada.
“Él todavía nos insistió en que ‘si nosotros lo pedíamos, que ellos podían ayudar en otros temas’. Le dijimos, ‘bueno, hasta ahora vamos muy bien, no es necesario. Además, está la soberanía de México y la integridad territorial’. Y lo entendió”.
Para dejar clara su postura ante la ciudadanía, la presidenta enunció tres principios inquebrantables:
- Su gobierno nunca negociará la soberanía o integridad territorial.
- Se busca coordinación, no subordinación.
- La relación con Trump es permanente y ya lleva casi un año.
La charla también tocó brevemente el tema de Venezuela –donde México reiteró su postura constitucional– y dejó abierta la puerta para futuras conversaciones sobre comercio y los mexicanos residentes en Estados Unidos. Un diálogo entre vecinos, según se contó, amable y lleno de entendimientos.

















